Estudiantes de Unifranz crean pasta dental con hidroxiapatita a partir de huesos de pescado

By Ricardo Espinoza

Pasta dental
Estudiantes de Unifranz desarrollaron pasta dental sostenible que fortalece el esmalte dental

El olor a laboratorio se mezcla con la curiosidad. Entre matraces, calor y ensayo-error, un grupo de estudiantes transforma residuos en ciencia aplicada. Lo que comenzó como un proyecto académico terminó convirtiéndose en una propuesta: una pasta dental sostenible que no solo protege, sino que fortalece el esmalte.

En la Universidad Franz Tamayo, estudiantes de Bioquímica y Farmacia desarrollaron Apatitecare, una pasta dental elaborada a partir de hidroxiapatita obtenida de huesos de pescado. El proyecto nace bajo una lógica de “aprender haciendo”, donde el conocimiento se lleva directamente a la práctica.

El equipo está conformado por Fiorela Yujra, Maydda Quisbert, Dafne Antonio y Eleazar Canaviri, quienes cursan el noveno semestre. Su propuesta apunta a cambiar la forma tradicional del cuidado bucal, incorporando un enfoque más biológico y sostenible.

“Nuestro proyecto se basa en la elaboración de una pasta dental con propiedades remineralizantes a partir de hidroxiapatita de fuente natural. El principal beneficio es la reparación de microlesiones en el esmalte dental”, explica Fiorela.

Ciencia aplicada para regenerar el esmalte dental

La hidroxiapatita es un mineral clave en la estructura dental. Representa cerca del 97% del esmalte, lo que la convierte en un componente esencial para su fortalecimiento. Su uso en productos dentales introduce una alternativa distinta frente a los compuestos tradicionales.

A diferencia del flúor, que actúa como barrera protectora, la hidroxiapatita se integra directamente al diente. Este proceso permite rellenar microfisuras, reducir la sensibilidad y contribuir a la regeneración del esmalte de forma más natural.

De residuos orgánicos a una solución sostenible

El desarrollo del producto también incorpora un enfoque ambiental. La materia prima proviene de residuos orgánicos, específicamente huesos de pescado, que son transformados mediante procesos térmicos.

La elección de huesos de pescado como materia prima responde a su alto contenido de calcio y fósforo, minerales clave para obtener hidroxiapatita. Además, su uso permite aprovechar un residuo orgánico mediante procesos accesibles, integrando criterios de sostenibilidad y economía circular.

La formulación incluye glicerina para aportar humedad, bicarbonato de sodio para limpiar y regular el pH, y carbonato de calcio como abrasivo suave. También incorpora vitamina E como antioxidante, aceite de coco con efecto antimicrobiano, goma xantana para dar consistencia, esencia de menta para frescura y agua destilada como base del producto.

“El proceso comenzó con la recolección de los huesos, luego pasaron por una calcinación a 300 grados y posteriormente se integraron a la formulación de la pasta dental”, detalla Eleazar Canaviri.

Este procedimiento permite obtener el principio activo del producto, integrando ciencia y sostenibilidad en una misma propuesta. Además, aporta a la reducción de residuos al dar un nuevo uso a materiales descartados.

“También hay un aporte ambiental, porque reutilizamos estos residuos para convertirlos en un producto útil para la salud bucal”, añade Yujra.

Aunque el prototipo ya demuestra funcionalidad, el equipo identifica oportunidades de mejora. Aspectos como la textura y el color forman parte de los ajustes necesarios para optimizar la experiencia del usuario.

“Queremos mejorar la textura y el color para que sea más agradable para las personas, aunque ya cuenta con un aroma a menta que resulta aceptado”, señala Dafne Antonio.

Aprender haciendo

El proyecto se desarrolló en el marco de los Proyectos Integradores, una metodología que articula teoría y práctica para resolver problemas reales. Este enfoque permite que los estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino que desarrollen competencias aplicadas.

Más allá del laboratorio, la experiencia refleja una forma de aprendizaje centrada en la acción. La posibilidad de crear un producto funcional desde cero fortalece habilidades técnicas, pensamiento crítico y trabajo en equipo.

“Nos sentimos orgullosos porque combinamos lo científico con lo ambiental en un producto concreto”, concluye Dafne.

Iniciativas como Apatitecare evidencian cómo la formación académica puede trascender el aula. En un entorno donde la innovación es clave, aprender haciendo se convierte en una herramienta para transformar ideas en soluciones reales.

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