Auriculares al dormir: lo que debes saber antes de convertirlos en un hábito
Jorge López
Dormir con auriculares se ha convertido en un hábito frecuente entre personas que buscan aliviar el estrés, calmar la mente o simplemente conciliar el sueño más rápido. El auge del ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma) y de los sonidos relajantes ha impulsado esta tendencia, situando al audio como una herramienta de regulación emocional. Sin embargo, aunque sus beneficios son reconocidos, también existen precauciones necesarias para evitar molestias físicas o una dependencia sensorial nocturna.
“Muchos usuarios encuentran en los sonidos suaves una vía para desconectar de la carga mental del día. El cerebro responde con una reducción del ritmo fisiológico cuando identifica estímulos auditivos constantes y previsibles, lo que facilita el ingreso a un sueño más profundo y menos agitado”, afirma Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de Unifranz.
El ASMR, caracterizado por susurros, golpeteos o sonidos repetitivos, activa sensaciones de calma y placer leve que preparan al organismo para descansar. Estudios recientes han mostrado que estos estímulos generan una disminución en la frecuencia cardíaca y un aumento en la percepción de bienestar. No obstante, la respuesta no es universal, y algunas personas pueden no experimentar los mismos efectos o incluso sentirse incómodas con la estimulación prolongada.
“El ASMR funciona como un ancla emocional que ayuda a procesar la tensión acumulada. Para ciertos perfiles, la atención auditiva focalizada actúa como un refugio sensorial que reduce la sobrecarga cognitiva y permite iniciar el sueño con mayor seguridad interna y menor inquietud nocturna”, explica Loayza.
La psicología del sueño también ha observado que los sonidos relajantes, como la lluvia o el ruido blanco, generan un entorno predecible que bloquea interrupciones externas. Esto resulta útil en ciudades ruidosas o hogares donde el descanso suele alterarse. Aun así, el uso prolongado de auriculares puede generar molestias en el oído, presión en el pabellón auricular o incluso riesgos si se utilizan dispositivos que no permiten una correcta ventilación.
“Cuando una persona crea un ritual auditivo constante, el cerebro empieza a asociar ese patrón sonoro con el inicio del descanso. Esta asociación puede ser positiva si se usa con equilibrio, pero también puede generar dependencia si el usuario siente que no puede dormir sin esa estimulación”, advierte la directora de Psicología.
Fuentes internacionales coinciden en que el ASMR puede activar regiones del cerebro vinculadas al placer y la relajación. Una investigación de la Universidad de Sheffield (Inglaterra) reportó que los oyentes frecuentes mostraron una regulación emocional más sólida y un descenso considerable en marcadores fisiológicos de estrés. Estos hallazgos han reforzado la validez del ASMR como herramienta de apoyo, aunque todavía requiere más exploraciones científicas.
“Los participantes que reaccionaron positivamente al ASMR experimentaron una reducción sostenida en el ritmo cardíaco y una sensación subjetiva de calma que se prolongó varios minutos después de finalizar la exposición sonora”, señala un estudio del departamento de Psicología de esa casa de estudios superiores.
Igualmente, la National Sleep Foundation analiza desde hace años el impacto de los sonidos constantes sobre el descanso. Sus reportes indican que el ruido blanco puede ser una herramienta eficaz para conciliar el sueño en personas que lidian con ansiedad o insomnio leve. Sin embargo, enfatizan la importancia de evitar auriculares demasiado ajustados y de mantener el volumen por debajo de niveles que puedan dañar la audición.
“El uso de sonidos continuos favorece la estabilidad del sueño en personas con alta sensibilidad a interrupciones externas, siempre que el volumen se mantenga dentro de rangos seguros y los dispositivos no generen presión ni incomodidad prolongada”, menciona la National Sleep Foundation en sus análisis sobre higiene auditiva nocturna.
Dormir con auriculares y recurrir al ASMR puede ser una estrategia valiosa para quienes necesitan un apoyo sensorial para descansar mejor. La clave está en equilibrar la práctica: elegir dispositivos cómodos, mantener un volumen bajo y permitir que el cuerpo no dependa exclusivamente de estos estímulos. Comprender cómo responde cada persona ayuda a aprovechar los beneficios del sonido sin descuidar la salud auditiva ni los hábitos de sueño a largo plazo.