Adiós al efectivo: los pagos digitales ganan terreno en América Latina y se aceleran en Bolivia por el auge del QR

La transformación de los sistemas de pago en América Latina avanza a paso firme. El uso de efectivo, históricamente dominante en la región, comienza a ceder frente a alternativas digitales que prometen mayor rapidez, seguridad e inclusión financiera. En Bolivia, este cambio no solo responde a una tendencia global, sino también a factores coyunturales que han acelerado la adopción de herramientas como los códigos QR y las billeteras móviles.

Para Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), este proceso ya es evidente en la vida cotidiana. “Los pagos digitales, especialmente a través de códigos QR, están ganando terreno porque ofrecen una alternativa más ágil, segura y eficiente frente al efectivo en las transacciones cotidianas”, afirma.

A nivel regional, el avance de los pagos digitales responde a una transformación más amplia del sistema financiero. La digitalización se ha convertido en un eje estratégico para bancos y fintechs, impulsando la competitividad y la inclusión en América Latina. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) también ha señalado que estas tecnologías mejoran la calidad de vida y amplían el acceso a servicios financieros.

En países como Colombia, Brasil o Argentina, la implementación de sistemas de pago instantáneo y billeteras digitales ha reducido significativamente la dependencia del efectivo. Bolivia, aunque con un ritmo propio, sigue esa misma dirección, impulsada tanto por la innovación como por la necesidad.

Este escenario, marcado además por la sensibilidad social tras el reciente accidente aéreo y las dudas generadas en torno a la circulación de ciertos billetes, ha tenido efectos concretos en la vida cotidiana. En mercados y comercios populares, donde el efectivo era la norma, comenzaron a surgir tensiones: vendedores que dudan en aceptar determinados cortes, compradores que no saben con certeza qué dinero es válido y transacciones que se ralentizan.

En medio de esa incertidumbre, los pagos digitales empezaron a posicionarse como una alternativa práctica. La proliferación de códigos QR en puestos de mercados y pequeños comercios refleja un cambio que, aunque ya venía gestándose, se aceleró por la coyuntura.

Soruco explica el impacto de esta situación en el comportamiento de los consumidores. “Afecta de manera significativa debido a que crea incertidumbre en la población acerca de qué billetes se pueden utilizar, qué billetes se pueden recibir en las transacciones y sobre todo en las transacciones en efectivo”, señala.

El fenómeno no es aislado. De acuerdo con datos del Banco Central de Bolivia, las transacciones digitales han crecido de forma sostenida en los últimos años, mientras que el uso de QR se ha expandido incluso en zonas rurales y periurbanas. A su vez, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) reportó que las operaciones mediante este sistema prácticamente se duplicaron entre 2022 y 2023, consolidando su presencia en la economía cotidiana.

El docente de Unifranz, David Coaquira sostiene que “los nuevos métodos de pago, como los códigos QR, están revolucionando el comercio tradicional al ofrecer una alternativa rápida, segura y sin contacto”, destacando su penetración incluso en pequeñas y medianas empresas.

Sin embargo, la transición no está exenta de desafíos. Soruco advierte que la digitalización aún enfrenta limitaciones importantes: no todos los comercios aceptan pagos digitales y existen brechas de acceso y conectividad. A esto se suma la persistente preferencia por el efectivo en sectores informales de la economía.

El crecimiento de las criptomonedas, aunque más lento, también forma parte de este ecosistema en expansión. Coaquira explica que “en la actualidad debido a la escasez del dólar, se vio un incremento en la utilización de billeteras móviles, y la compra de criptomonedas”, aunque su adopción sigue en etapa de consolidación.

Más allá de las cifras, el cambio es visible en la vida diaria. En mercados tradicionales, pequeños carteles con códigos QR conviven con billetes y monedas, reflejando una transición en curso. Para muchos usuarios, la conveniencia de pagar desde el celular supera las limitaciones del efectivo, especialmente en contextos de incertidumbre.

Así, Bolivia se inserta en una tendencia regional que parece irreversible. El efectivo no desaparecerá de inmediato, pero su protagonismo disminuye frente a un ecosistema digital en expansión. En medio de cambios económicos, tecnológicos y sociales, el sonido de una notificación en el celular comienza a reemplazar, cada vez más, el intercambio físico de billetes.

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