Sharon Pinto, la estudiante de Unifranz que crea códigos para salvar vidas en las carreteras

Cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1.3 millones de personas mueren en accidentes de tránsito en el mundo. En Bolivia, el 30% de estos accidentes fatales están relacionados con consumo de alcohol, y otro porcentaje significativo con fatiga del conductor. Son cifras que duelen. Son familias rotas, viajes que nunca terminaron, abrazos que no se dieron. Pero hay quienes no se conforman con leer estadísticas: deciden cambiarlas. Sharon Pinto Zorrilla es una de ellas. Por eso creó «AlcoCheck»

«AlcoCheck» es un sistema IoT (Internet de las cosas) que integra sensores de alcohol calibrados, visión artificial para detectar fatiga física mediante análisis facial, GPS y comunicación en la nube para prevenir accidentes de tránsito donde se requiera. No es ficción tecnológica, es un prototipo funcional validado, capaz de generar alertas preventivas antes de que ocurra la tragedia. Y fue desarrollado por una estudiante de Unifranz que se graduó con 91 puntos de excelencia.

AlcoCheck es un ecosistema tecnológico que integra Internet de las Cosas (IoT) y visión artificial. No es solo un sensor de alcohol; es un centinela que utiliza landmarks faciales para detectar cuando los párpados de un conductor pesan más que su responsabilidad.

El software identifica puntos clave en la cara (ojos, boca y posición de la cabeza). Si los algoritmos detectan que el parpadeo es más lento de lo normal, que los ojos permanecen cerrados por más de un par de segundos (microsueño) o que la cabeza cae por cansancio, el sistema interpreta un evento de fatiga extrema. Entonces, el sistema envía alertas en tiempo real a la nube, permitiendo una intervención preventiva. «Quisiera eliminar ese miedo y decir: sí, mi familiar va a llegar seguro a casa y va a estar bien», explica Sharon. Aquí es donde la Ingeniería de Sistemas deja de ser una carrera de oficina para convertirse en una misión de rescate. AlcoCheck es la prueba de que una educación que transforma vidas es aquella que enseña a los estudiantes a mirar por la ventana antes que a la pantalla.

Sharon no siempre tuvo la certeza de los algoritmos en sus manos. Hubo un tiempo en que el estetoscopio y la medicina parecían el camino lógico para cumplir con el mandato familiar de «ayudar a los demás». Sin embargo, la vida tenía otros planes. La hizo ingeniera de sistemas.

Sharon Pinto explica su proyecto «AlcoCheck» en medios de comunicación de alcance nacional junto con la directora de Ingeniería de Sistemas, Ing. Fabiola Cadima.

El dolor que inspira propósito

«Cuando te enteras en las noticias de que alguien perdió la vida como consecuencia del alcohol o el cansancio, ¿cómo te sientes?», le preguntamos. Sharon no duda: «Es una tristeza muy grande, porque yo me pongo en el lugar de esa persona. ¿Cómo me sentiría yo si le pasara eso a un familiar mío? A mí me gustaría evitar ese dolor». Ahí nace AlcoCheck. No de un requisito académico, sino de la empatía convertida en tecnología. Y viceversa.

Ese logro no fue un número frío en un acta. Fue un tributo. «Lo que más me llena es saber que estoy devolviendo todo ese esfuerzo que han dado hacia mí mis padres», confiesa Sharon, con la mirada puesta en un horizonte donde su padre, desde algún lugar, seguramente sonríe. Esta joven cochabambina entiende que la excelencia académica no es una medalla de ego, sino una herramienta de gratitud. Es la manifestación de una educación que, cuando es de calidad, no solo pule el intelecto, sino que ensancha el corazón.

Lo dedica a su padre fallecido, David Pinto Sánchez, su mayor inspiración. «Mi meta siempre ha sido superar a mi papá. Y yo sé que desde donde esté debe estar muy orgulloso».

Tecnología contra la tragedia: la razón de AlcoCheck

La urgencia de AlcoCheck se traduce en números rojos: solo en 2025, Bolivia registró más de 3,800 accidentes provocados por el alcohol y cerca de 1,200 tragedias nacidas del cansancio físico en las rutas, según informes del Organismo Operativo de Tránsito. Son casi 5,000 historias que terminaron en hospital o cementerio por causas que la tecnología de Sharon Pinto puede predecir. En el país mueren hasta 6 personas al día en las vías, de acuerdo con un informe de la Defensoría del Pueblo.

Educar también es creer en el otro

La Ing. Fabiola Cadima, directora de Ingeniería de Sistemas, conoce bien a Sharon: «Es inquieta, siempre es una sorpresa. Tiene un razonamiento lógico abstracto que hace que desarrolle sistemas de forma distinta, que lo asimile más rápido». Pero Cadima sabe algo que trasciende lo técnico: «Los estudiantes brillan solos, pero hay que convencerlos de que pueden». En su mirada, la educación no es vertical ni distante. Es acompañamiento. Es cercanía. Es el empujón justo cuando el estudiante duda.

Para ella, Sharon representa a muchos jóvenes que no se ven a sí mismos como excepcionales, pero lo son. «No lo logran gracias a nosotros; lo logran porque alguien les dio la oportunidad», expresa. Ese enfoque explica por qué proyectos como AlcoCheck no son casualidad, sino consecuencia de una universidad que cree en el aprender haciendo y en la formación integral. Añade algo profundo: «Celebrar los logros de ellos es importante porque muchas veces los estudiantes tienen este espacio como su casa».

Al final, el abrazo entre docente y estudiante no es un gesto anecdótico. Es una síntesis. La prueba de que cuando la educación es de excelencia, no solo forma profesionales competentes, sino seres humanos capaces de cuidar la vida de otros.

Más allá de los algoritmos

Sharon cocina pasta Alfredo que aprendió en YouTube durante la pandemia. Lee porque su papá le dijo que la volvería más culta. Juega vóley cuando puede. Y su frase de vida es simple pero poderosa: «Vive y deja vivir. Enfócate en lo que tú quieres hacer, no en lo que los demás están haciendo».

Sharon Pinto Zorrilla no es solo una estudiante brillante. Es la prueba de que la verdadera excelencia académica se mide en vidas salvadas.

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