Historias de esperanza marcaron el Primer Simposio Internacional Clínico de Autismo en Unifranz
Cuando Dayana Caero habla de autismo, lo hace desde la experiencia cotidiana de acompañar el desarrollo de su hija. Su historia refleja la de muchas familias que buscan comprender mejor el Trastorno del Espectro Autista y encontrar herramientas para apoyar a sus hijos.
Su pequeña Heily tiene siete años y fue diagnosticada con autismo en grado 1. El camino hacia ese diagnóstico comenzó con una intuición que Dayana, como madre, no pudo ignorar.
“Las madres siempre tenemos algo que nos hace percibir que algo no está bien. Muchas veces el entorno nos dice que hay que esperar, que cada niño tiene su tiempo, pero una siente que debe buscar respuestas”, expresó Caero.
Desde los cuatro años, Hailey asiste a diferentes terapias que han permitido avances importantes en su desarrollo. Aunque aún enfrenta dificultades en el habla, hoy está más integrada y continúa progresando con el acompañamiento profesional y el apoyo de su familia.
Con la intención de aprender más sobre cómo acompañar ese proceso, Dayana decidió asistir al 1° Simposio Internacional Clínico de Autismo, realizado en la Universidad Franz Tamayo en Santa Cruz de la Sierra. Durante tres jornadas, el evento acogió a más de 70 asistentes y especialistas nacionales e internacionales que llegaron desde Argentina, Chile y Estados Unidos.
“La verdad que ha sido de gran ayuda y me voy con una idea más clara del diagnóstico de autismo. Tener terapias es fundamental, pero también nosotros como padres debemos comprometernos y aprender cómo ayudar a nuestros niños desde la casa”, resaltó la madre de familia.
La experiencia de Dayana refleja una realidad cada vez más visible: las familias buscan información confiable y espacios de aprendizaje para acompañar a sus hijos. En ese contexto, el simposio permitió conectar experiencias internacionales con la realidad local y fortalecer el trabajo entre profesionales y familias.
La pediatra del desarrollo y comportamiento Carolina Peña Ricardo, especialista que llegó desde Estados Unidos, destacó el valor de ese encuentro multidisciplinario. Para ella, el aprendizaje colectivo fue uno de los principales logros del evento.
“Me pareció bellísimo que hubo una convocatoria de muchas disciplinas diferentes. Encontramos padres y profesionales de distintas áreas, todos con el mismo objetivo de aprender más sobre autismo y avanzar en las terapias y en las intervenciones que podemos ofrecer”, señaló Peña.
La especialista también resaltó el trabajo colaborativo que permitió llevar adelante el encuentro y el papel de la tecnología en las evaluaciones clínicas. DIncluso, durante el simposio se realizaron observaciones de casos reales que permitieron fortalecer el aprendizaje práctico.
“Lo más importante fue el trabajo en grupo que hicimos con médicos, profesionales de diferentes disciplinas y con la comunidad que participó. Fue espectacular el soporte de la universidad, incluso pudimos observar pacientes en vivo, algo poco usual que aporta mucho al aprendizaje”, indicó la profesional de la salud.

Para la médica y organizadora del simposio, Tita Fernández, el desafío ahora es mantener la capacitación continua y fortalecer el diagnóstico temprano. “Tenemos que formarnos para brindar evidencia científica actualizada que es lo que se merecen nuestros niños y sus familias. Cuanto más temprano se pueda detectar e intervenir, mayores serán las oportunidades de que los niños se integren plenamente y desarrollen todo su potencial”, concluyó Fernández.
De esta manera, las palabras de Tita Fernández encuentran eco en historias como la de Dayana Caero y su hija Heily, donde el conocimiento se transforma en acciones concretas dentro del hogar. En ese camino, la academia, a través de la Universidad Franz Tamayo, reafirma su compromiso de generar espacios de formación y encuentro que acerquen la ciencia a las familias, permitiendo que aprendizajes como los que vivió Dayana se conviertan en nuevas oportunidades para niños con Trastorno del Espectro Autista.