De Perú y Colombia a Bolivia: el talento latinoamericano que elige Unifranz para transformar su futuro

Para la Universidad Privada Franz Tamayo -Unifranz-, la internacionalización es mucho más que un convenio entre instituciones; es una apuesta. Bajo esta premisa, el campus se convierte en un punto de encuentro para el talento latinoamericano, donde la teoría se transforma en experiencia viva bajo el sello del «aprender haciendo».

En los pasillos de Unifranz, las historias de Aracely Carrillo Luna, Cinthya Merelly Abad y Stephanie Estupiñán se entrelazan para demostrar que las fronteras son invisibles cuando el objetivo es la excelencia. Aracely y Cinthya, provenientes de la Universidad Señor de Sipán en Perú, han llegado para profundizar en la Psicología con una mirada renovada. 

Aracely Carrillo Luna viene desde Perú a Unifranz Cochabamba a concretar sus sueños.

Para Aracely, el cambio de entorno es vital para su formación: «Al cambiar el paisaje de Perú por el de Bolivia, busco ‘aprender haciendo’ en estos pasillos, en estas calles, descubriendo esas nuevas facetas humanas que solo el intercambio te permite ver»

Por su parte, Cinthya resalta la importancia de la empatía en la salud mental: «La salud mental no tiene fronteras. Vengo a Unifranz a usar sus laboratorios vivos para entender que, para sanar a otro, primero hay que caminar en sus zapatos y entender su historia», señala, subraya que el intercambio académico también es un ejercicio de empatía cultural.

Cinthya Merelly Abad realiza su viaje de la transformación, de Perú a Bolivia.

Creatividad y conexión cultural

Desde la Universidad de Boyacá en Colombia, Stephanie aporta la visión del diseño con un propósito integrador. Su meta es nutrir su portafolio con la riqueza visual de la región, entendiendo que quiero integrar los colores de mi Colombia y la fuerza de la identidad boliviana en mi portafolio. En Unifranz, no solo dibujo píxeles; estoy aprendiendo a diseñar futuros con propósito», indica. 

Stephanie Estupiñán llega a Cochabamba desde Colombia a estampar colores de ambas naciones en su carrera de Diseño Gráfico y Producción Cossmedia.

Tres estudiantes, dos países, una universidad. Lo que las une no es solo la geografía compartida de estos meses, sino una filosofía que Unifranz lleva en el ADN: que el conocimiento más poderoso no se encuentra sentado, sino moviéndose, mezclándose, atreviéndose.La internacionalización en Unifranz no se limita a las aulas; convierte a todo un país en un «laboratorio vivo». La interacción constante con estudiantes locales y la inmersión en una cultura diferente permitirá que, estas jóvenes, regresen a sus países con una visión global. Como ellas mismas afirman al unísono: «¡Vinimos a conocer otro pedazo del mundo, a transformarlo… a aprender haciendo!». Esta experiencia reafirma que el sistema académico de Unifranz no solo intercambia conocimientos, sino que forja ciudadanos del mundo capaces de traducir lo invisible en realidades tangibles.

Deixe um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *