Cómo aplicar la IA en la educación: 6 formas clave que están transformando el aprendizaje
La inteligencia artificial (IA) ya se utiliza de manera concreta en los procesos de enseñanza y aprendizaje, ofreciendo herramientas que permiten personalizar contenidos, optimizar el tiempo docente y mejorar la experiencia educativa de los estudiantes. Su incorporación plantea nuevas posibilidades pedagógicas y redefine el rol de docentes e instituciones, siempre que su uso esté guiado por criterios formativos y éticos.
“La IA llegó para quedarse, no se puede negar su existencia ni mucho menos su uso por parte de estudiantes, docentes y directivos. Tiene bastantes ventajas en cuanto a la reducción de tiempo en labores operativas o en la planificación de procesos”, afirma Mario Ariel Quispe, pedagogo y miembro de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
A partir del análisis de experiencias educativas internacionales, guías elaboradas por la UNESCO y del criterio de especialistas, estas son seis formas concretas en las que la IA ya se aplica en el ámbito educativo, acompañadas de ejemplos prácticos.
1. Personalización del aprendizaje
Uno de los aportes más significativos de la IA es su capacidad para adaptar los contenidos al ritmo, nivel y estilo de aprendizaje de cada estudiante. Plataformas con IA conversacional, como tutores virtuales, analizan el desempeño en tiempo real y ajustan la dificultad de los ejercicios, reforzando las áreas donde existen mayores dificultades.
Para Quispe, esta característica marca un cambio estructural: “La IA fortalecerá aún más la personalización del aprendizaje y la tutorización de estudiantes en temas que no quedaron muy claros”, permitiendo procesos más inclusivos y efectivos.
2. Creación de recursos educativos
La IA facilita la generación rápida de materiales didácticos como presentaciones, infografías, guías y actividades interactivas. Herramientas de diseño asistidas por IA permiten a los docentes crear recursos visuales adaptados a diferentes edades y objetivos pedagógicos con solo describir lo que necesitan. Esto no solo ahorra tiempo, sino que mejora la calidad y claridad de los contenidos.
3. Automatización de tareas repetitivas
La corrección de evaluaciones, la generación de reportes y el análisis de resultados pueden ser automatizados mediante sistemas inteligentes. Esto libera tiempo para que el docente se concentre en el acompañamiento pedagógico y en el diseño de estrategias de aprendizaje.
“La IA debe asumirse como una aliada y una herramienta, más que la respuesta a cualquier solicitud”, sostiene Quispe, al remarcar su rol complementario.
4. Feedback inmediato
La retroalimentación instantánea es otro de los beneficios clave. Herramientas basadas en IA permiten a los estudiantes recibir correcciones y sugerencias en tiempo real, especialmente en áreas como la escritura, los idiomas o la resolución de problemas. Este feedback continuo acelera el aprendizaje y refuerza la comprensión de los contenidos sin depender exclusivamente de la revisión manual del docente.
5. Traducción y accesibilidad
La IA contribuye a la inclusión educativa mediante traducción automática, subtítulos, lectura en voz alta y adaptación de contenidos para estudiantes con necesidades especiales. Estas funciones amplían el acceso al conocimiento y reducen barreras lingüísticas o físicas. En palabras de Quispe, “la conexión entre tecnología y educación debe apuntar a garantizar oportunidades de aprendizaje para todos”.
6. Simulaciones y entornos inmersivos
Las simulaciones virtuales y los entornos inmersivos permiten explorar conceptos complejos de manera práctica y colaborativa. Laboratorios virtuales, recreaciones históricas o mundos interactivos facilitan el aprendizaje activo y el desarrollo del pensamiento crítico. Estas experiencias potencian la comprensión y la motivación de los estudiantes al aprender haciendo.
El avance de la IA también genera desafíos. Su uso intensivo modifica la forma en que el cerebro procesa la información. “La IA cambia incluso el cerebro a nivel fisiológico y funcional, creando otro tipo de redes neuronales sobre el aprendizaje”, advierte Quispe, quien subraya la importancia de formar estudiantes críticos, creativos y éticos frente a estas tecnologías.
En este escenario, la educación superior tiene un rol central. La Universidad Franz Tamayo (Unifranz) ya aplica estas tecnologías e integra el uso de la Inteligencia Artificial en sus procesos de enseñanza y aprendizaje, apostando por un modelo educativo innovador que combina herramientas digitales avanzadas con el acompañamiento humano.