Cinco claves que debes tomar en cuenta antes de solicitar un crédito bancario

Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de Unifranz sede La Paz.
Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de Unifranz sede La Paz.

Solicitar un crédito puede parecer una solución inmediata frente a una necesidad económica, pero también puede convertirse en una carga difícil de sostener si no se toman decisiones informadas. Factores como la tasa de interés, el plazo o incluso la estabilidad de los ingresos pueden marcar la diferencia entre una herramienta útil y un problema financiero a largo plazo.

Entender cómo funciona realmente un crédito es de suma importancia. Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, advierte que muchas personas toman decisiones financieras sin analizar aspectos fundamentales que, a la larga, terminan afectando su economía.

La primera clave está en definir con claridad el propósito del crédito. No es lo mismo endeudarse para consumo que para inversión o educación. “Algo fundamental es el destino del crédito. Estamos hablando, por ejemplo, de si el monto de recursos que vamos a recibir de la entidad financiera lo vamos a dedicar al consumo, a la inversión, a la vivienda, a la educación”, explica.

La segunda clave está referida a la evaluación real de los ingresos y gastos. Valorar la situación financiera personal no solo implica saber cuánto se gana, sino también entender la estabilidad de esos ingresos y las obligaciones existentes. “Este elemento tiene que ver con la evaluación de los ingresos, la evaluación de los gastos se que tiene”, señala Bedregal.

La tercera clave apunta a comprender el costo total del crédito, más allá de la cuota mensual. Este es uno de los errores más frecuentes al momento de endeudarse. “Un elemento gravitante es la letra chica de los contratos que uno firma en el sistema financiero”, advierte, con referencia a las comisiones, seguros y otros cargos que muchas veces no se consideran.

En este análisis, la cuarta clave se centra en entender cómo influyen la tasa de interés y el plazo. Aunque una cuota baja puede parecer conveniente, no siempre lo es. “A mayor tasa de interés, tenemos mayor costo del crédito”, explica el especialista, quien añade que plazos más largos pueden incrementar significativamente el monto total. “Una cuota baja no siempre significa un crédito que sea conveniente”, puntualiza.

La quinta clave está vinculada a la capacidad de pago y la previsión de riesgos. Desde la ingeniería económica, este concepto implica un análisis estructurado. “Capacidad de pago quiere decir: la capacidad real de pagar la deuda sin afectar todo lo relacionado a los gastos básicos”, sostiene Bedregal.

Aun así, incluso con planificación, existen escenarios que pueden alterar esa capacidad. La pérdida de ingresos o una emergencia familiar pueden impactar directamente en el cumplimiento del crédito. “Nadie está exento a tener una emergencia, y eso puede incidir en el pronto pago del crédito”, advierte.

A estos factores se suman comportamientos comunes como el endeudamiento impulsivo o la sobreestimación de ingresos futuros. “Ese impulso, sin planificación” o la expectativa de ingresos que no se concretan pueden derivar en dificultades financieras y, eventualmente, en mora dentro del sistema.

Frente a este panorama, la formación en Ingeniería Económica adquiere especial relevancia. En Unifranz, los estudiantes no solo aprenden conceptos teóricos, sino que desarrollan habilidades prácticas para analizar y tomar decisiones financieras en contextos reales, bajo el enfoque de “Aprender Haciendo”.

“Estamos hablando de planificación, de flujo de fondos, de ingresos, gastos, de matrices de riesgo, de costo-beneficio; no solamente son fórmulas. Estamos hablando de análisis propio”, destaca Bedregal, al explicar cómo se trabaja el análisis financiero desde una perspectiva aplicada.

El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz es una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales. Conecta a los estudiantes con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras para desarrollar habilidades clave y aumentar su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas. Esto prepara profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.

“Desde el primer día estamos trabajando con herramientas de análisis, de perspectiva, herramientas de proyecciones que nos permitan tomar mejores decisiones”, sostiene Bedregal.

Además, en un entorno marcado por la tecnología, los estudiantes incorporan herramientas innovadoras en su proceso de formación. Desde simuladores financieros hasta aplicaciones desarrolladas con inteligencia artificial, modelan soluciones que responden a problemáticas reales.

“Ahora que estamos en la era de la inteligencia artificial, un estudiante de Ingeniería Económica complementa su carrera y su profesionalización con la tecnología. El estudiante inclusive puede programar este tipo de simulaciones en aplicaciones, con códigos que se le da a la inteligencia artificial, y en menos de dos minutos el estudiante ya tiene un código programado para convertirlo en una aplicación”, concluye el académico.

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