Unifranz reconoce a 120 investigadores que construyen ciencia y futuro desde Santa Cruz
Papel elaborado a base de la cáscara de piña; los síntomas del extraño síndrome de la orina morada o el desarrollo de bioplástico son apenas algunas de las investigaciones científicas desarrolladas en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) que fueron premiadas por el esfuerzo y dedicación de la comunidad académica.
La investigación científica es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo del conocimiento y la construcción de soluciones a los desafíos de la sociedad. En la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, sede Santa Cruz, esta labor se fortalece a través de la entrega del reconocimiento al Mérito a la Excelencia en Investigación.
Este reconocimiento resalta el trabajo de 120 estudiantes, docentes, autoridades académicas e investigadores que impulsan la generación de conocimiento desde distintas áreas. Asimismo, pone en valor los aportes de institutos y centros especializados como el Instituto de la Mujer y Empresa (IME), el FabLab Santa Cruz, el Instituto de Neurociencia Unifranz (INU) y el Centro NIHR LatAm en Bolivia de investigación en salud global.
“Para Unifranz, la investigación es una herramienta clave para transformar la realidad y proyectar un futuro basado en la ciencia, la innovación y el pensamiento crítico. Desde esta visión, la universidad promueve espacios que impulsan la producción científica y la difusión de conocimiento con impacto social”, asegura Estela Tango, encargada de investigación de Unifranz Santa Cruz.
El reconocimiento también busca visibilizar el esfuerzo detrás de cada proyecto investigativo, que requiere constancia, rigurosidad, ética y compromiso académico. Muchas de estas investigaciones son desarrolladas por equipos interdisciplinarios que combinan la experiencia docente con el entusiasmo de estudiantes investigadores.
En esta segunda versión del reconocimiento, destacaron investigaciones que ya están logrando posicionarse en escenarios académicos nacionales e internacionales. Varios de estos estudios han sido publicados o se encuentran en proceso de publicación en revistas científicas indexadas, lo que refleja la calidad y relevancia del trabajo desarrollado.
Las investigaciones abarcan áreas como medicina, bioquímica, odontología, arquitectura, innovación tecnológica y ciencias sociales, mostrando la diversidad del ecosistema científico de la universidad. También destacan proyectos impulsados desde institutos especializados que trabajan en temas de género, neurociencia, salud global y fabricación digital.
“La investigación científica es algo que no se puede desarrollar en dos o tres meses; requiere mucho esfuerzo, muchas noches de no dormir y dedicar incluso los fines de semana para desarrollar los estudios. Por todo ese esfuerzo necesitamos reconocer a nuestros docentes y estudiantes investigadores que aportan al desarrollo del conocimiento”, resalta Tango.
Entre las investigaciones reconocidas también se encuentra un estudio impulsado desde el Centro NIHR LatAm en Bolivia que analiza el impacto de las relaciones sociales en personas con enfermedades crónicas no transmisibles. El proyecto propone la implementación de grupos de apoyo como una estrategia comunitaria que contribuya al bienestar y la salud de los pacientes. Por sus alcances, ya es un referente internacional y ha sido expuesto en foros del extranjero.
“Esta investigación consiste en implementar grupos entre pares y voluntarios que comparten una misma enfermedad o enfermedades crónicas no transmisibles para analizar cómo las relaciones sociales influyen en su bienestar. Se realizaron encuentros durante varias semanas en Santa Cruz y San José de Chiquitos, donde los participantes compartieron actividades y experiencias que fortalecieron la convivencia y el apoyo mutuo”, explica Ignacio Antelo, asistente de investigación del Centro NIHR LatAm en Bolivia.
Otra de las investigaciones destacadas fue presentada por estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia, quienes desarrollaron un proyecto con enfoque ambiental basado en la reutilización de residuos orgánicos. La iniciativa propone transformar los residuos de la piña en papel utilizable.
“El proyecto que presentamos consiste en la elaboración de papel a base de la corona de piña, un material que normalmente se desecha en los mercados. Es una iniciativa que puede ayudar a reducir la contaminación ambiental. Podemos transformar un residuo en un producto útil como el papel”, comenta Heily Quiroz, estudiante de la carrera de Bioquímica y Farmacia.
De esta manera, Unifranz reafirma su compromiso con la investigación como motor para construir ciencia y futuro. A través de este reconocimiento, la universidad impulsa una cultura investigativa que inspira a nuevas generaciones de científicos a generar conocimiento con impacto para la sociedad.