Turismo sostenible: el desafío de convertir el potencial en motor económico
Bolivia se proyecta como uno de los principales polos de turismo sostenible en la región, con metas ambiciosas de generación de empleo e ingresos que podrían transformar su matriz económica en los próximos años. Con una riqueza natural, cultural y patrimonial ampliamente reconocida, el país avanza hacia un modelo que busca consolidar al turismo como eje estratégico de desarrollo y diversificación productiva.
Sin embargo, el camino hacia ese objetivo implica enfrentar retos estructurales. “Yo no podría ponerles número. Los desafíos pasan de tener un turismo desarrollado, intermedio y emergente. Pero que tiene el desafío de empezar a trabajar un turismo del siglo XXI”, afirma Mónica Pacheco, coordinadora del Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), quien remarca la necesidad de una transformación profunda del sector. “Eso pasa por hacer cambios trascendentales impulsados desde lo local y apoyados desde lo nacional. Creo que ese es el mayor de los desafíos”.
La experta sostiene que el primer paso es dimensionar adecuadamente la situación actual. “Lo más importante es saber de qué tamaño es el problema para encontrar las alternativas y las soluciones. No solo pasa por políticas puntuales. Pasa por una mirada integral de pasar de un estado A a un estado B”, explica, al plantear la urgencia de la planificación estratégica y articulación institucional.
El reto, además, es de escala económica. “Si queremos que el turismo, la gestión turística, se convierta en un motor del desarrollo, tiene que generar ingresos iguales o superiores a la extracción y comercialización del gas. ¿Te imaginas el desafío? Ese es el tamaño del desafío”, señala, marcando la dimensión de la apuesta.
Desde el ámbito académico y de gestión, Marilyn Soria, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Unifranz, identifica un punto neurálgico: la cadena de valor.
“El reto más importante, y nosotros lo poníamos en la agenda 2026, es el tema de la cadena de valor. Aquí vamos a poder hacer partícipes a todos los elementos que forman parte de la cadena”, sostiene. La articulación —explica— permitirá dejar atrás el trabajo aislado y construir un ecosistema turístico más sólido.
“Estamos hablando de la comunidad, productores, agencias de turismo, transporte, donde todos pueden aportar. Ya no trabajamos de forma aislada”, enfatiza Soria. Para ella, integrar estos actores es clave para garantizar calidad y competitividad en los destinos, tanto para el mercado nacional como internacional.
La modernización tecnológica aparece como otro desafío inmediato. “Tenemos mucha oportunidad de mejora en cuanto al acceso a tecnologías, por ejemplo para la promoción y publicidad en redes sociales”, advierte.
A ello se suma la necesidad de actualizar los sistemas de pago. “Algunos municipios nos comentaban que tienen problemas desde el tema de QR hasta utilizar medios de pago internacionales. ¿Por qué no hablar de utilizar billeteras digitales con criptoactivos, donde los extranjeros puedan tener una mayor facilidad de pago?”, propone.
Propuestas locales para el turismo
En el caso de La Paz, recientemente, la Mesa Ejecutiva de Turismo planteó una hoja de ruta que proyecta ingresos de hasta 1.000 millones de dólares anuales y la generación de 100.000 empleos directos e indirectos hasta 2030, si se consolida un modelo de turismo sostenible.
Actualmente, La Paz concentra el 33 % del PIB turístico nacional y, según estimaciones técnicas del sector, pierde alrededor de 2,7 millones de dólares por día al no activar plenamente su potencial.
La propuesta apunta a institucionalizar el turismo como eje central en los planes de la Gobernación y las alcaldías, fortalecer la profesionalización en la gestión pública y garantizar estabilidad para la industria, reduciendo factores que afecten su funcionamiento.
En paralelo, la articulación entre academia y gobiernos locales abre una vía concreta de implementación. Cinco municipios —Teoponte, Tiwanaku, Caranavi, Quime y Jesús de Machaca— formularon planes de fortalecimiento turístico con enfoque en gestión, digitalización y sostenibilidad financiera. La siguiente fase contempla investigación de campo para analizar cadenas de valor y diseñar propuestas técnicas que permitan convertir diagnósticos en acciones medibles.
El desafío, coinciden las voces consultadas, es pasar del discurso a la ejecución. La Paz cuenta con destinos emblemáticos como el lago Titicaca, el Illimani, el Madidi y Tiwanaku. La meta ahora es transformar esa riqueza en oportunidades económicas sostenibles, con identidad territorial y beneficios directos para las comunidades.
El turismo, bajo esta perspectiva, no solo representa una industria de servicios, sino una estrategia de desarrollo de largo plazo capaz de generar divisas, empleo digno y cohesión productiva en todo el departamento.