Turismo inclusivo: la apuesta de JICA y Unifranz para transformar la experiencia del viajero con discapacidad

By Ricardo Espinoza

TURISMO INCLUSIVO
Turismo inclusivo: la apuesta de JICA y Unifranz para transformar la experiencia del viajero con discapacidad

Imagina planear el viaje de tus sueños. Llegas al hotel tras horas de trayecto, pero al cruzar la puerta el mostrador es demasiado alto para verte, el personal te ignora al hablarle directamente a tu acompañante y los pasillos son trampas de alfombra imposibles de sortear. Para millones de personas con discapacidad, el turismo no es un descanso, sino una carrera de obstáculos actitudinales.

Esta escena, aunque invisible para muchos, es la realidad cotidiana de millones de turistas con discapacidad que merecen una transformación urgente en el sector. No es solo una falta de rampas; es una barrera de comunicación que convierte un momento de descanso en una experiencia de exclusión.

Conscientes de esta brecha, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Universidad Franz Tamayo, Unifranz El Alto, unieron fuerzas para impartir el «Taller de Concientización sobre Comunicación y Atención al Cliente con Discapacidad».

La iniciativa, pionera en el ámbito académico boliviano, no solo buscó transmitir teoría, sino generar una transformación desde la base: los futuros profesionales de Administración de Hotelería y Turismo, Diseño Gráfico y Producción Crossmedia e Ingeniería Comercial.

“Trabajar con estas nuevas generaciones es prioritario. Hemos tenido un auditorio mucho más lleno del que esperábamos y es vital trabajar desde nuestras bases que es la academia”, destaca Alejandra Pareja, directora de equipo de entrenadores de JICA.

¿Qué es el turismo inclusivo?

El turismo inclusivo no es una tendencia, es un derecho. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), la accesibilidad universal debe ser el corazón de cualquier estrategia turística responsable. Sin embargo, la infraestructura física es inútil si no viene acompañada de una atención al cliente profesional y empática.

Entender que el turista con discapacidad es, ante todo, un cliente con necesidades específicas —pero con el mismo deseo de disfrutar que cualquier otro— es el primer paso para profesionalizar el sector.

Aprender de la experiencia directa

Un punto destacado del encuentro realizado en Unifranz fue la participación de la Red Boliviana de Vida Independiente «Revivo Bolivia». Personas con discapacidad lideraron los talleres, permitiendo que los estudiantes comprendieran, a través de la práctica y el testimonio, qué significa un «ajuste razonable» en el servicio.

Gary Ramírez, miembro de Revivo Bolivia, resaltó la importancia de ver este segmento como una oportunidad: “Es vital compartir experiencias directas para que conozcan las necesidades de este nicho de mercado que es el turista con discapacidad”.

Un impacto económico y social

Tras la pandemia, el sector turístico busca nuevas formas de reactivación. La inclusión es, además de un deber moral, una decisión inteligente de negocio.

Claudia Cadena, directora de Administración de Hotelería y Turismo de Unifranz El Alto, subraya el éxito de la convocatoria: “Hemos sido la primera universidad en realizar estos talleres. Fue un éxito total para carreras que deben transversalizar el trato y la atención al cliente”.

El desafío está lanzado. La verdadera calidad turística se mide por la capacidad de un destino para recibir a todos por igual. El Alto, a través de sus futuros profesionales, empieza a trazar ese camino hacia un turismo más humano, inclusivo y, sobre todo, profesional.

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