Reciclar y reutilizar, el modelo sostenible que está cambiando el futuro empresarial

El cambio climático y la escasez de recursos naturales son preocupaciones cada vez más urgentes; la economía circular emerge como una solución innovadora y sostenible. Lejos del modelo tradicional de “extraer, producir y desechar”, este enfoque busca maximizar el uso de los recursos, minimizando el desperdicio y fomentando la reutilización y el reciclaje de materiales. Se trata de un sistema económico que se basa en la regeneración y en una eficiencia en la producción, promoviendo un impacto ambiental mucho menor.
Carlos Molina, director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, sostiene que uno de los beneficios más notables de la economía circular es su capacidad para reducir la extracción de recursos naturales.
“La economía circular lo que va a ayudar son tres ejes más básicos, como son el reciclaje, la reutilización y la renovación. Entonces, ¿qué están haciendo muchas de las empresas actualmente? Están comenzando a reciclar elementos y materiales que ellos utilizan en su producción”, destaca Molina.
Al reutilizar materiales y productos, se evita la producción excesiva de residuos y la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), lo que contribuye a mitigar el cambio climático y a mejorar la calidad del aire y del agua. Según el semanario internacional The Economist, aproximadamente el 70% de los gases de efecto invernadero globales provienen del uso y manipulación de materiales. A esto se suma la extracción y el uso de materiales, que han impulsado alrededor del 90% de la pérdida total de la biodiversidad global.
Bolivia genera más de 142 mil toneladas de plástico desechadas anualmente, según un diagnóstico realizado por Servicios Ambientales S.A. y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) sobre producción, utilización y disposición final de plásticos de un solo uso. En La Paz, según la Secretaría de Gestión Ambiental del municipio, se desechan aproximadamente 40 toneladas de plástico por día.
La economía circular se alinea perfectamente con los objetivos globales de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Este modelo tiene un impacto directo en la conservación de recursos naturales. Al reutilizar y reciclar materiales, se reduce la extracción de recursos como metales, agua y energía, lo que disminuye el impacto ambiental de las industrias extractivas. Esto no solo ayuda a preservar ecosistemas vulnerables, sino que también reduce la huella de carbono asociada con la producción de nuevos materiales.
“Ahora, muchas de las empresas están cambiando parte de su matriz energética, en el sentido de pasar de un combustible fósil a energías renovables, como la energía solar o la energía eólica, que nos van a permitir cambiar y renovar. Esto nos va a ayudar a minimizar nuestro impacto en el medio ambiente y a reducir nuestra huella de carbono”, explica el académico.
Desde una perspectiva empresarial, la economía circular mejora la competitividad. Las empresas que implementan estrategias circulares no solo reducen costos operativos, sino que también responden a la creciente demanda de los consumidores por productos más sostenibles, fortaleciendo su reputación y fidelizando clientes.
“¿Qué nos va a hacer eso? Nos vuelve empresas mucho más eficientes. Nos convierte en empresas más amigables con el medio ambiente, y eso nos permitirá acercarnos a un público que está constantemente evaluando qué empresas tienen menos impacto (de contaminación) y preferirán productos y servicios de esas empresas que son amigables con el medio ambiente”, explica Molina.
Este modelo fomenta la innovación en el diseño de productos. Las empresas que adoptan la economía circular desarrollan soluciones más sostenibles, como envases biodegradables, dispositivos electrónicos modulares y materiales reciclables, promoviendo así una cultura de consumo responsable. Además, la economía circular también impulsa el crecimiento económico y la generación de empleo. Al crear nuevas oportunidades en sectores como el reciclaje, la reutilización y la renovación, se fortalece el tejido empresarial y se fomenta una mayor resiliencia económica en las comunidades.
Otro aspecto clave es la optimización de los recursos naturales. Al reutilizar materiales y promover la eficiencia energética, las industrias pueden reducir su dependencia de materias primas vírgenes, lo que ayuda a preservar los ecosistemas y a evitar la sobreexplotación de los recursos naturales.
Un ejemplo de innovación en el diseño de productos, donde se reciclan, reutilizan y transforman botellas PET para producir fibras textiles, es Arakuaa. Es una máquina que transforma el plástico reciclado en fibras de hilos que luego se utilizan en textiles. La construcción de la máquina combina principalmente madera con tecnología, a través de controladores electrónicos integrados en una placa Arduino y un software para un correcto funcionamiento.
“Arakuaa es una tecnología que permite convertir el plástico de las botellas PET en fibras utilizables en aplicaciones textiles. Me encanta trabajar con plástico, no solo por los colores, sino por cómo le devolvemos vida y belleza a algo que considerábamos basura”, explica Grecia Bello, coordinadora de Fab Lab Santa Cruz de Unifranz.
Los beneficios de la economía circular son innumerables. Desde la reducción de residuos hasta la creación de productos sostenibles, este modelo tiene el potencial de transformar profundamente la forma en que producimos, consumimos y gestionamos los recursos. Este cambio de mentalidad podría ser la clave para acelerar la transición hacia una economía que beneficie tanto al medio ambiente como a las personas.