Qué es el virus Nipah y cómo prevenir si alguna vez llega a nuestra región
En enero de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el rebrote de dos casos de virus Nipah en West Bengal, India, en el que evaluó el riesgo sanitario a distintos niveles y brindó orientaciones de vigilancia y contención, sin recomendar restricciones de viaje ni de comercio.
El virus Nipah es una zoonosis de alta letalidad que se transmite de animales a humanos y puede provocar brotes graves. Aunque su presencia se concentra en países de Asia y el riesgo para América Latina es bajo, las autoridades sanitarias mantienen vigilancia constante debido a su potencial impacto en la salud pública. Contar con información clara y aplicar medidas preventivas oportunas reduce riesgos y evita el pánico ante una eventual aparición del virus en la región.
Karen Ramos, docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que este virus fue identificado a finales de los años noventa y desde entonces la OMS lo investiga con alta prioridad por su potencial de provocar brotes severos.
“El origen del contagio está asociado a ciertos murciélagos frugívoros. Estos animales pueden contaminar frutas con saliva u orina. Cuando las personas consumen esos alimentos sin la debida higiene, se produce la infección. Luego, ese enfermo puede transmitir el virus a otras personas a través de fluidos corporales como secreciones mucosas, saliva o gotitas respiratorias”, detalla.
A diferencia del COVID-19, el Nipah no se propaga con la misma facilidad. Requiere contacto muy cercano con la persona infectada, lo que reduce las probabilidades de transmisión masiva. Esta característica ha sido clave para contener brotes anteriores.
Dónde se han registrado casos y cuál es el riesgo para América Latina
Los brotes documentados del virus Nipah se han producido principalmente en países del sur y sudeste asiático, como Malasia, Bangladesh e India. En estas regiones habitan de forma natural los murciélagos que actúan como reservorio del virus.
Para América Latina, el riesgo es considerado bajo. “El murciélago que transmite el virus no está presente de manera natural en nuestra región, lo que dificulta que el patógeno se propague fuera de Asia”, aclara Ramos. Sin embargo, las autoridades sanitarias no descartan escenarios vinculados a la movilidad humana y a los viajes internacionales, por lo que la vigilancia epidemiológica es permanente.
Síntomas del virus Nipah y cómo evoluciona la enfermedad
Los síntomas del virus Nipah pueden variar desde cuadros leves hasta manifestaciones neurológicas graves. En una primera fase, la persona infectada puede presentar fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de garganta, tos, dificultad para respirar y vómitos.
Con el paso de los días, algunos pacientes desarrollan encefalitis, una inflamación del cerebro que provoca confusión, somnolencia, convulsiones e incluso coma en los casos más severos. El periodo de incubación suele estar entre cuatro y catorce días, aunque en situaciones excepcionales puede extenderse hasta 45 días.
“Esta evolución clínica es la que genera mayor preocupación, porque el compromiso neurológico puede ser rápido y grave”, advierte la docente de Medicina.
Por qué preocupa a los sistemas de salud
El virus Nipah tiene una tasa de mortalidad que oscila entre el 40% y el 75%, una cifra elevada en comparación con otras enfermedades infecciosas. Esta letalidad, sumada a la posibilidad de brotes localizados, puede sobrecargar rápidamente los servicios de salud.
Para Ramos otro factor crítico es la desinformación. “El miedo y la especulación pueden provocar compras masivas de insumos médicos, saturación hospitalaria y dificultades para atender a quienes realmente lo necesitan”, indica.
Además, aunque la probabilidad es baja, existe el riesgo de mutaciones del virus. Por ello, la vigilancia epidemiológica internacional es constante y coordinada entre países.
Hasta el momento no hay una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral específico contra el virus Nipah. La atención médica se centra en el manejo de los síntomas y en el soporte clínico del paciente.
Esta realidad hace que la prevención sea la herramienta más eficaz. Evitar el contacto con posibles fuentes de contagio y actuar rápidamente ante casos sospechosos es fundamental para cortar la cadena de transmisión.
Medidas de prevención si se viaja a zonas con presencia del virus
La principal recomendación para quienes viajan a países donde se han registrado brotes es extremar las medidas de higiene alimentaria. Lavar y desinfectar bien las frutas, evitar consumir alimentos que hayan podido estar expuestos al ambiente y no ingerir productos crudos de origen dudoso son prácticas clave.
También se aconseja evitar el contacto con animales silvestres, especialmente murciélagos, y mantener distancia de personas que presenten síntomas respiratorios o neurológicos compatibles con la enfermedad.
“Las medidas son sencillas, pero muy efectivas. La higiene de manos, el cuidado con los alimentos y el aislamiento oportuno de personas enfermas pueden marcar la diferencia”, sostiene Ramos.
Información clara para evitar el pánico
Para la especialista, es fundamental difundir información precisa para evitar el miedo innecesario en la población. La vigilancia activa y una respuesta rápida del sistema de salud son claves para contener cualquier brote local. La experiencia reciente con otras epidemias ha demostrado que la comunicación responsable es tan importante como las medidas sanitarias.
Aunque el virus Nipah no representa una amenaza inmediata para la región, su estudio y seguimiento forman parte de la preparación global ante enfermedades emergentes. Detectar a tiempo, aislar casos sospechosos y activar protocolos sanitarios puede evitar escenarios críticos.
La cooperación entre países, laboratorios y organismos internacionales permite anticiparse a posibles riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta.
Hablar del virus Nipah no significa generar alarma, sino promover la prevención basada en evidencia científica. Conocer cómo se transmite, cuáles son sus síntomas y qué medidas adoptar permite actuar con responsabilidad.
“Estar informados es la mejor herramienta. No se trata de asustar a la población, sino de prepararnos con conocimiento y prevención”, concluye la docente de Medicina en Unifranz.