Internacionalización, una experiencia que transforma carreras y vidas
La internacionalización académica se ha consolidado como uno de los pilares más importantes en la formación de profesionales del siglo XXI. En un contexto marcado por la globalización, la movilidad estudiantil, el intercambio cultural y el contacto con otras realidades educativas se convierten en experiencias que amplían la visión del mundo, fortalecen competencias profesionales y transforman profundamente la vida de quienes las viven. Para los estudiantes universitarios, estudiar en otro país ya no es solo una experiencia académica, sino una oportunidad de crecimiento personal, cultural y humano.
En ese escenario, la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), impulsa la internacionalización como parte esencial de su modelo educativo, convencida de que formar profesionales globales implica abrir fronteras, generar conexiones internacionales y fomentar una mentalidad abierta al cambio y a la diversidad.
Mayte Puña, estudiante de la carrera de Periodismo, es una de las jóvenes que vivió esta experiencia de primera mano. Durante un semestre académico cursó estudios en la Universidad Iberoamericana de Puebla, México, como parte del programa Internacionalízate. Para ella, el intercambio fue una vivencia transformadora.
“La internacionalización te abre muchas puertas, porque te permite conocer personas de distintos países, hacer nuevas amistades y construir una red de contactos que es muy importante para el futuro profesional”, afirma.
Durante su estadía en México, Mayte compartió aulas con estudiantes de diversas nacionalidades, conoció nuevas metodologías de enseñanza y se enfrentó a desafíos que fortalecieron su autonomía y confianza.
“No solo aprendí sobre periodismo, también aprendí a convivir con personas de diferentes culturas, a adaptarme y a ver mi carrera desde otra perspectiva”, señala. A su regreso, asegura que su forma de pensar y de proyectarse profesionalmente cambió por completo.
Una experiencia similar vive Daner Escobar, estudiante de Ingeniería de Sistemas, quien actualmente realiza un intercambio en la Universidad Anáhuac Cancún. Motivado por salir de su zona de confort, decidió postular al programa de internacionalización con el objetivo de enriquecer su formación académica y personal.
“Quiero aprender diferentes formas de enseñanza, compartir con estudiantes de otros lugares y crecer como persona y como profesional”, explica.
Para Daner, la internacionalización no solo representa un avance académico, sino una oportunidad para comprender que la tecnología y la innovación tienen un alcance global. El contacto con otras culturas y realidades educativas refuerza su visión de futuro y lo prepara para un mercado laboral cada vez más competitivo y multicultural.
En el área de la salud, María José Rodríguez, estudiante de Bioquímica y Farmacia, inició un semestre de intercambio en la Universidad de Boyacá, Colombia. Con entusiasmo, destaca que esta experiencia le permitirá conocer nuevas tecnologías, enfoques prácticos y realidades distintas.
“Me emociona llevar mi cultura y traer de vuelta todo lo aprendido para aplicarlo en mi formación y en mi país”, expresa.
De acuerdo a datos del Censo de Población y Vivienda 2024, en el país el 34.2% de las mujeres y el 32,5% de los varones acceden a educación superior, ambos porcentajes superan los registrados en el Censo 2001, cuando sólo el 15.7% de las mujeres y un 18.7% de los hombres alcanzaban dicho nivel de estudios.
Este avance también impulsa el interés por la internacionalización y la movilidad estudiantil, aunque aún persisten desafíos estructurales. Muchas políticas educativas priorizan el enviar estudiantes al extranjero por sobre recibir estudiantes de otros países.
“Iré a México a realizar mi intercambio estudiantil”, señala Jade Choque Chávez, estudiante de Ingeniería de Sistemas en Unifranz, quien por un semestre será parte de los estudiantes de Guadalajara. “La parte cultural es algo que me parece muy interesante. Siento intriga de saber cómo serán los estudios allá y cómo me ayudará a desarrollar mis estudios y mi vida personal”, sostiene.
María Fernanda Ollé, coordinadora nacional de Movilidad Internacional de Unifranz, subraya que la internacionalización tiene un impacto integral en los estudiantes.
“Adquieren una nueva visión de su carrera profesional, aprenden metodologías distintas y generan redes de contactos, amigos y colegas que pueden facilitar futuras oportunidades laborales”, sostiene.
A su vez, autoridades académicas coinciden en que estas experiencias marcan una diferencia profunda. Patricia Avilés, directora de la carrera de Bioquímica y Farmacia, destaca que el contacto con otras realidades fortalece no solo los conocimientos técnicos, sino también habilidades humanas como la empatía, la comunicación y el pensamiento crítico.
Actualmente, esta Casa de Estudios Superiores cuenta con más de 50 convenios internacionales activos y promueve modalidades como intercambios presenciales, virtuales, clases espejo y doble titulación. Esta apuesta sostenida demuestra que la internacionalización no es una acción aislada, sino una política institucional que atraviesa la formación académica.
En Unifranz, la internacionalización forma parte de su ADN. Es una convicción que se traduce en oportunidades reales para sus estudiantes, quienes regresan con una mirada más amplia, una formación más sólida y la capacidad de aportar soluciones locales con una visión global. Las historias de Mayte, Daner, Jade y María José confirman que cruzar fronteras académicas no solo enriquece el currículo, sino que transforma carreras y vidas.