Innovación y sostenibilidad: proyectos universitarios cuidan el planeta desde la ciencia y la tecnología

By Manuel Joao Filomeno Nuñez

La innovación ambiental ya no surge únicamente de grandes laboratorios o políticas internacionales. Cada vez con más fuerza, jóvenes en formación científica y tecnológica transforman su preocupación por el deterioro del planeta en soluciones concretas. Movidos por la urgencia climática y la contaminación creciente, desarrollan proyectos que buscan reducir residuos, proteger el agua y repensar la relación entre desarrollo y naturaleza.

“La tecnología no solo debe servir para automatizar procesos, sino también para resolver problemas reales, como la contaminación del agua y la gestión de residuos”, afirma Francisco Araníbar Ortiz, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), al referirse al compromiso ambiental que impulsa a los estudiantes a crear soluciones aplicables a su entorno. Según el académico, esta conciencia ambiental es hoy un motor clave de la innovación juvenil.

Ese enfoque se consolida a través de los proyectos integradores de Unifranz, una metodología académica que articula investigación, práctica y responsabilidad social. Bajo el principio del aprender haciendo, los estudiantes aplican conocimientos de ingeniería, bioquímica, robótica y tecnología digital para responder a problemáticas ambientales reales, con una mirada puesta en la sostenibilidad.

Uno de los proyectos más visibles es ViewGreenTech, un sistema de monitoreo de la calidad del agua desarrollado por Kevin Michael Apaza Lara, Aaron Álvaro Huanca Salazar, José Félix Sarmiento Mamani, Daniel Escobar Saravia y Ronald Uriel Choque Paco, estudiantes de Ingeniería de Sistemas. El dispositivo mide parámetros como pH y turbidez, generando datos que pueden respaldar acciones de limpieza y protección de fuentes hídricas.

“El objetivo es verificar los niveles de contaminación para que las comunidades puedan usar esta información como evidencia y solicitar intervenciones ambientales”, explica Ronald Choque, uno de los desarrolladores, quien señala que la idea nació al observar que muchas personas utilizan agua sin conocer su verdadero estado.

En el ámbito del reciclaje tecnológico destaca ReUseTech, una plataforma digital creada por Alba Gómez, estudiante de Ingeniería de Sistemas, orientada a reducir la contaminación por basura electrónica. 

“Desarrollé este proyecto para que mis conocimientos generen un impacto positivo”, afirma la joven, quien explica que la aplicación conecta a personas que desean donar dispositivos electrónicos con quienes los necesitan, promoviendo la reutilización responsable.

Desde la bioquímica, el cuidado ambiental toma forma en el cuero vegetal biodegradable, liderado por Mayli Cervantes Chileno y su equipo. El proyecto transforma residuos orgánicos, como cáscaras de fruta y hojas de piña, en un biomaterial sostenible. 

“La idea nació al investigar alternativas al cuero animal y sintético, identificando residuos que se desechan a diario y que podían convertirse en un biomaterial”, explica Cervantes. El material evita el uso de químicos tóxicos y, al final de su vida útil, puede convertirse en abono.

La docente Mary Cruz Martínez, tutora del proyecto, subraya que esta iniciativa integra ciencia y conciencia ambiental. 

“Este proyecto surge de la preocupación por el impacto ambiental del cuero tradicional y de la necesidad de promover alternativas sostenibles desde la ciencia”, sostiene.

La tecnología aplicada a la protección de ecosistemas acuáticos se expresa en los robots acuáticos o submarinos desarrollados por estudiantes como Daniel Apo Quispe, Isaac Leonardo Mealla Pozos, Ignacio Zárate, Christopher Rodríguez Ayala y José Fernández Pozo. Estos dispositivos, equipados con inteligencia artificial y visión computacional, permiten identificar y recolectar residuos bajo el agua.

“Hemos entrenado la inteligencia artificial para reconocer distintos tipos de desechos”, explica Ignacio Zárate, mientras que Daniel Apo destaca que el robot “nos enseñó que cada error es una oportunidad para aprender y mejorar el diseño”. El proyecto apunta a contribuir a la limpieza de lagos afectados por la acumulación de plásticos.

A estas iniciativas se suman otros proyectos ambientales impulsados por estudiantes, como la fabricación de filamento 3D a partir de botellas PET, el desarrollo de bioplásticos con avena, la producción de papel ecológico a partir de residuos de piña, la madera plástica reciclada y planes de negocio que convierten desechos textiles, vidrio y cartón en nuevos productos sostenibles. Cada propuesta responde a la lógica de la economía circular y a la reducción del impacto ambiental.

En conjunto, estos proyectos reflejan una generación que entiende la innovación como una herramienta de transformación social. Desde aulas, laboratorios y espacios de experimentación, los estudiantes demuestran que la sostenibilidad no es un discurso abstracto, sino una práctica posible cuando el conocimiento se pone al servicio del planeta.

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