Innovación educativa y futuro del aprendizaje: una visión transformadora para las próximas décadas
La innovación educativa se ha convertido en un eje imprescindible para comprender los desafíos contemporáneos en un mundo que experimenta cambios acelerados. En este contexto, surge una reflexión profunda sobre cómo debe evolucionar el aprendizaje para responder a una realidad marcada por la complejidad y la incertidumbre crecientes.
“A las personas al menos que nos compartieron su experiencia le encuentran un sentido más allá de lo material que están recibiendo. Y les digo que estoy en el lugar correcto. Tanto el presente como el futuro tienen un regalo para cada uno de nosotros. Y ese regalo es un mundo con posibilidades infinitas”, expresa Yesenia González, especialista en innovación educativa del Instituto para el Futuro de la Educación en el Tecnológico de Monterrey.
Recientemente, González presentó la conferencia “Innovación Educativa y el Futuro de la Educación” durante el Main Event del Futures Week 2025 de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, como parte del programa internacional que reúne a voces expertas para analizar tendencias emergentes y escenarios posibles en educación, tecnología y sociedad.
La conferencia de González presenta una visión que invita a cuestionar el papel actual del aprendizaje, subrayando la necesidad de revisar críticamente el concepto de innovación, incluso en un momento en que ha sido reconocido mundialmente como motor de crecimiento.
“Quizás la innovación no necesariamente resuelve todo… se trata de que estas miradas nos permiten reflexionar y nos permiten preguntar muchas cosas”, afirma, enfatizando que la innovación debe ir acompañada de significado y propósito.
Uno de los ejes centrales de su planteamiento es que la educación es hoy más relevante que nunca porque ofrece las preguntas que permiten comprender la incertidumbre.
“Existen preguntas que hacen que la educación sea más importante que nunca”, señala, antes de proponer una mirada ampliada sobre las llamadas “ciudades que aprenden”, una iniciativa impulsada por UNESCO. Para la especialista, estas ciudades no solo deben apostar por el aprendizaje a lo largo de la vida, sino también “a lo ancho”, integrando experiencias formales, informales, comunitarias, familiares y virtuales.
La expositora cuestiona la instrumentalización de la educación, que hoy suele reducirse a certificados, empleos o salarios, dejando de lado la esencia humana del aprendizaje: la curiosidad. Señala que el desafío más grande consiste en reavivar ese deseo genuino de saber. Con ello, describe cuatro propósitos fundamentales del aprendizaje: ser, descubrir, dar y transformar. Esta ruta, afirma, permite conectar la educación con una experiencia más plena de lo humano, reconociendo la diversidad emocional, identitaria y social que acompaña a cada etapa de la vida.
Otro aspecto clave es la advertencia de que el futuro, construido por los propios seres humanos, puede volverse adverso para ellos si no se prioriza la dimensión humana del desarrollo. En un mundo donde la tecnología avanza rápidamente, planteó la necesidad de asegurar que la educación contribuya a mantener a las personas en el centro de la transformación. Por ello, cerró con un llamado a la acción: “Hagamos el autoregalo de un mundo más humano y más fraterno”, una invitación a repensar el futuro desde la empatía y la colaboración.
El Futures Week de Unifranz se consolida, así como un espacio de reflexión estratégica que impulsa conversaciones esenciales para el desarrollo regional y global. Al integrar conferencias, paneles y espacios de interacción multidisciplinaria, el evento permite visualizar los desafíos que enfrentará la educación en los próximos años y ofrece herramientas para promover un futuro más consciente, innovador y humano.