Fasciola hepática, la silenciosa amenaza del hígado

La fasciola hepática, un parásito que afecta el hígado de mamíferos, se ha convertido en un problema de salud pública en Bolivia, especialmente en el altiplano. Esta enfermedad, conocida como fascioliasis, es más común de lo que se cree y puede generar complicaciones severas si no se trata a tiempo.
La fasciola hepática es un parásito platelminto que infecta el hígado de los seres humanos y otros mamíferos a través del consumo de agua y alimentos contaminados. Su impacto en la salud puede ser grave, provocando daño hepático, anemia, pérdida de peso y trastornos digestivos.
Gabriel Mendoza, docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, advierte que «la falta de higiene en la manipulación y preparación de los alimentos es un factor clave en la propagación de esta enfermedad. De ahí la importancia de concienciar a la población sobre la importancia de consumir alimentos bien lavados y agua potable».
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) puntualiza que esta enfermedad parasitaria animal, más propiamente de rumiantes, pero también de cerdos, burros, llamas y alpacas, puede ser transmitida a los seres humanos. La infección se adquiere cuando se ingieren, crudas o mal cocidas, plantas acuáticas o semiacuáticas (berros, alfalfa, lechuga, y espinaca) que tienen adheridas las larvas del parásito pegadas al tallo o a las hojas.
“Las áreas endémicas se distribuyen en todo el mundo, pero algunas de las comunidades más afectadas se encuentran en la zona andina de América del Sur. Esta parasitosis causa enfermedades hepáticas y pulmonares graves. El triclabendazol es el único medicamento recomendado para su prevención y tratamiento”, alerta la OPS.
Respecto a las regiones endémicas, el organismo internacional señala que el 50% de los 2,39 millones de personas infectadas a escala mundial viven en Bolivia, Ecuador y Perú, con altos niveles de prevalencia de la infección entre las comunidades autóctonas.
“Bolivia cuenta con el programa más grande del mundo de distribución del antiparasitario triclabendazol y está marcando las pautas para que otras zonas afectadas pongan en práctica las lecciones aprendidas de su experiencia en los últimos años”, destaca, sin embargo, la OPS.
El altiplano: un escenario propicio para la enfermedad
Si bien la fasciola hepática puede encontrarse en varias regiones del mundo, en el altiplano boliviano la enfermedad es más recurrente debido a la presencia de caracoles de agua contaminados con el parásito.
«Las condiciones ambientales del altiplano favorecen la propagación de este parásito. La escasez de agua potable y el contacto con fuentes hídricas naturales infectadas incrementan el riesgo de transmisión», explica Mendoza.
Además, la crianza de ganado en estas zonas también juega un papel importante, ya que los animales pueden actuar como reservorios del parásito.
«La fascioliasis no solo afecta a los seres humanos, sino también al ganado, generando pérdidas económicas para los productores», señala el especialista.
Una enfermedad silenciosa pero peligrosa
El diagnóstico temprano de la fasciola hepática es esencial para evitar complicaciones severas. Mendoza indica que, entre los síntomas más frecuentes, se encuentran:
- Dolor abdominal intenso
- Náuseas y vómitos
- Diarrea intermitente
- Pérdida de peso involuntaria
- Fatiga y debilidad
«Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que muchas personas no presentan síntomas en las primeras etapas, lo que retrasa el diagnóstico y permite que el parásito cause daños hepáticos severos», menciona Mendoza.
Si la enfermedad no se controla a tiempo, puede derivar en problemas hepáticos crónicos e incluso insuficiencia hepática. En casos avanzados, se han reportado complicaciones como infecciones secundarias y daño irreversible en el hígado.
Claves para erradicar la fascioliasis
El tratamiento para la fasciola hepática consiste en la administración de antiparasitarios específicos, como triclabendazol o albendazol, los cuales eliminan el parásito del organismo. Sin embargo, la prevención sigue siendo la mejor estrategia para evitar contagios masivos.
Para prevenir la infección, los especialistas recomiendan:
- Consumir alimentos bien lavados y cocidos
- Evitar el consumo de agua no potable
- Hervir el agua antes de su consumo
- Eliminar adecuadamente los desechos orgánicos
- Realizar controles veterinarios en el ganado para evitar la propagación del parásito
«La educación sanitaria es fundamental para reducir los casos de fasciola hepática. Es crucial informar a la población sobre los riesgos y las medidas de prevención para evitar brotes de la enfermedad», enfatiza Mendoza.
Una enfermedad prevenible con medidas básicas de higiene
A pesar de su potencial gravedad, la fascioliasis es una enfermedad prevenible si se toman las medidas adecuadas de higiene y saneamiento. La concienciación sobre el consumo de alimentos seguros y agua potable es clave para frenar su propagación.
«Debemos reforzar las campañas de educación y prevención en comunidades vulnerables para minimizar el impacto de esta enfermedad en la población», concluye Mendoza.
La lucha contra la fasciola hepática requiere el compromiso de la sociedad, las autoridades de salud y los profesionales médicos. La prevención y el diagnóstico oportuno son las mejores armas para evitar que esta silenciosa amenaza siga afectando a miles de personas en Bolivia y el mundo.
Salud comunitaria
Médicos especializados en salud comunitaria, un área de formación de la carrera de Medicina en Unifranz, velan por la salud de la población y diagnostican, investigan y vigilan este tipo de enfermedades vinculadas con estilos de vida saludable.
La salud comunitaria es una nueva forma de sentir y hacer salud. Se trata de la expresión colectiva de la salud de una comunidad, determinada por la interacción entre las características de las personas, las familias, el medio social, cultural y ambiental, así como por los servicios de salud y la influencia de factores sociales, políticos y globales.
La OPS puntualiza que es un enfoque que se ocupa de la salud de todas las personas a lo largo del curso de vida; y debe expresar la diversidad de las personas de una determinada región.