Economía circular inspira a estudiantes a proyectar emprendimientos sostenibles con impacto real
La economía circular se consolida como un modelo clave para repensar el desarrollo económico frente a los límites ambientales del planeta. A diferencia del esquema tradicional de producir, consumir y desechar, este enfoque propone mantener los productos y materiales en uso el mayor tiempo posible, cerrar ciclos y evitar que los recursos terminen convertidos en residuos. Más que una innovación técnica, se trata de un cambio estructural y cultural en la forma en que la sociedad se relaciona con la producción y el consumo.
Para Xiomara Zambrana, directora adjunta del Instituto de Mujer y Empresa (IME) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), el desafío es urgente. “La economía circular es un enfoque donde, en lugar de producir, consumir y desechar, tratamos de mantener los productos el mayor tiempo posible en uso, cerrando ciclos y evitando que los recursos terminen como basura”, explica. Desde su mirada, este modelo se inspira directamente en los procesos de la naturaleza, donde nada se desperdicia y todo vuelve a integrarse en un ciclo continuo.
Zambrana advierte que el modelo lineal ha generado impactos ambientales y económicos insostenibles. “Las materias primas dentro de la economía son finitas. Si no cerramos ciclos, el daño ambiental, el gasto y el impacto económico para las naciones será cada vez mayor”, sostiene. En este contexto, la economía circular deja de ser una tendencia y se convierte en una necesidad estratégica para el desarrollo futuro.
Proyectos integradores: cuando la economía circular se convierte en acción
Este enfoque ha inspirado a estudiantes de Unifranz a formular proyectos integradores que transforman residuos en oportunidades, aplicando conocimientos académicos para resolver problemas reales. En el Fab Lab Santa Cruz, uno de los proyectos más representativos es Arakuaa, una tecnología que transforma botellas PET en fibras textiles. “Me encanta trabajar con plástico, no solo por los colores, sino por cómo le devolvemos vida y belleza a algo que considerábamos basura”, expresa Grecia Bello, coordinadora del Fab Lab.
En el ámbito tecnológico, el estudiante Elder Gutiérrez, de Ingeniería de Sistemas, desarrolló el “extrusor verde”, un sistema que convierte botellas PET en filamento para impresión 3D. “Lo que hace mi proyecto es, básicamente, darle una segunda utilidad al plástico”, señala. El dispositivo permite reducir costos, reutilizar residuos y fomentar la producción local de insumos tecnológicos, alineándose plenamente con los principios de la economía circular.
Otra iniciativa destacada es ReUseTech, una plataforma digital creada por Alba Gómez, estudiante de Ingeniería de Sistemas, que promueve la reutilización y donación de dispositivos electrónicos. “ReUseTech es una plataforma enfocada en el reciclaje y la donación de dispositivos electrónicos”, explica. El proyecto incorpora inteligencia artificial para identificar equipos y busca reducir la acumulación de residuos electrónicos, además de aportar a la reducción de la brecha digital.
La economía circular también se expresa desde el diseño y la creatividad con Safos, un emprendimiento de moda circular impulsado por Nicolás Canedo, estudiante de Diseño Gráfico. A través del upcycling, Safos transforma prendas en desuso en piezas únicas. “Safos nació de una tarea que tenía en la universidad”, relata Canedo, quien agrega: “Safos siempre va a cuestionar cuánto daño hacemos al mundo”.
Desde la ciencia, el proyecto Ecopapel de piña propone una alternativa sostenible al papel convencional utilizando coronas de piña, un residuo agroindustrial. El trabajo es desarrollado por Leonardo Daijiro Palomeque Monje y Heily Diana Quiroz Ramírez, estudiantes de Bioquímica y Farmacia, junto a la docente Mary Cruz Martínez. “El ecopapel de piña es una alternativa sostenible al papel convencional”, afirma la mentora, destacando su aporte a la reducción de la deforestación y al impulso de la economía circular.
Educación innovadora y apoyo al emprendimiento circular
Estos proyectos forman parte de los Proyectos Integradores, eje del modelo educativo innovador de Unifranz, que promueve el aprendizaje bajo la filosofía de aprender haciendo. A través de esta metodología, los estudiantes son invitados a transformar la teoría en práctica, desarrollando soluciones concretas para desafíos ambientales, sociales y productivos de la vida real.
En coherencia con este enfoque, el Instituto de Mujer y Empresa (IME) anunció el próximo lanzamiento de una iniciativa de apoyo a emprendimientos de economía circular, que se realizará el 28 de enero en la ciudad de La Paz, con el respaldo de la Cooperación Alemana y el financiamiento de la Unión Europea. La convocatoria y gestión estarán a cargo del IME y de Unifranz.
Desde la organización se invita a emprendedores, emprendedoras y actores interesados en la sostenibilidad a participar y sumarse a un modelo que propone crecimiento económico con impacto social y ambiental positivo. Como coinciden desde el IME y la academia, la economía circular ya no es una opción: es un camino imprescindible para construir un desarrollo más justo, resiliente y sostenible.