Bolivia se consolida como destino emergente para estudiantes internacionales en la educación superior

By Manuel Joao Filomeno Nuñez

El país comienza a perfilarse con fuerza en el mapa regional de la educación superior, atrayendo a jóvenes de distintos países que buscan formación académica de calidad, experiencias prácticas tempranas y un entorno cultural diverso. Desde carreras en ciencias de la salud hasta disciplinas creativas y tecnológicas, el país ofrece hoy un escenario que combina costos accesibles, reconocimiento académico y un modelo educativo cada vez más orientado a la internacionalización.

“Aquí sentí que no solo venía a estudiar, sino a cumplir un sueño y a crecer como persona y como profesional en un entorno que me abrió las puertas desde el primer día”, relata Janaisa D. Barbosa, estudiante brasileña de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), al recordar su llegada a Bolivia y el acompañamiento que recibió durante toda su formación académica.

La Universidad Franz Tamayo se ha convertido en uno de los principales motores de esta apertura al mundo. Con presencia en La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y El Alto, la institución ha desarrollado una política sostenida de internacionalización que facilita la llegada de estudiantes extranjeros tanto en modalidad de carrera completa como a través de programas de intercambio académico. Sus convenios, procesos de admisión accesibles y el acompañamiento en trámites migratorios han permitido que jóvenes de Perú, Brasil, Colombia, Chile y otros países encuentren en Bolivia un destino viable y atractivo para su formación profesional.

La experiencia de los estudiantes internacionales va más allá del aula. Historias como la de Víctor Aguirre, joven peruano, estudiante de la carrera de Enfermería en Unifranz, reflejan cómo el intercambio académico se convierte en una vivencia transformadora. 

“Cada día me enamoro más de mi carrera, porque puedo ayudar a las personas que más lo necesitan y conocer un sistema de salud diferente al de mi país”, cuenta, destacando las prácticas realizadas en centros médicos reales y el contacto temprano con pacientes.

Desde la visión institucional, esta apuesta responde a una estrategia clara. Luz Maribel Plaza Aranda, coordinadora de Admisiones Internacionales, señala que el atractivo para los estudiantes extranjeros radica en la combinación de calidad académica, innovación y reconocimiento regional. La reciente reacreditación Mercosur a las carreras de Ciencias de la Salud, explica, permite que los títulos tengan validez en varios países, generando confianza en los estudiantes y sus familias, que ven en Bolivia una plataforma para proyectarse profesionalmente en la región.

Las aulas reflejan esta diversidad. En los pasillos se mezclan acentos y culturas, como el portugués de Thiago Holanda Silva, joven brasileño que llegó a Santa Cruz para estudiar Medicina. 

“Elegimos esta universidad por su tecnología, su innovación y la forma en que reciben a los estudiantes extranjeros. Desde Brasil hice mi inscripción y hoy estoy aquí, estudiando y aprendiendo haciendo”, afirma. Para él, el contacto temprano con la práctica y el trabajo comunitario ha sido clave para confirmar que tomó la decisión correcta.

También los estudiantes de intercambio destacan el impacto personal de esta experiencia. Desde Colombia, jóvenes de Bioquímica, Farmacia, Diseño Gráfico y Psicología han encontrado en Bolivia un espacio para complementar su formación. 

“Quería salir de mi país y conocer otras perspectivas. Aquí no solo aprendo de mi carrera, también aprendo a ser más independiente”, comenta Leidy Hernández, quien realiza su internado rotatorio y resalta la calidez humana y el acompañamiento académico recibido.

Las autoridades académicas coinciden en que la internacionalización no solo beneficia a quienes llegan del exterior, sino que fortalece el ecosistema educativo local. Patricia Avilés, directora de la carrera de Enfermería en Santa Cruz, subraya que estas experiencias preparan a profesionales de clase mundial, con una mirada más humana, adaptable y abierta a los desafíos globales. 

En la misma línea, María Fernanda Ollé, coordinadora nacional de Movilidad Estudiantil, destaca que los estudiantes que participan en intercambios desarrollan habilidades como liderazgo, apertura al cambio y pensamiento crítico.

El énfasis en el “aprender haciendo” aparece como uno de los principales diferenciales valorados por los estudiantes. Laboratorios equipados, centros de simulación y prácticas constantes permiten que la teoría se combine con experiencias reales desde los primeros años de estudio. Para muchos jóvenes extranjeros, esto marca la diferencia frente a sistemas educativos más tradicionales en sus países de origen.

Bolivia, tradicionalmente reconocida por su riqueza cultural y natural, comienza así a posicionarse también como un polo académico emergente. 

Las historias de estudiantes satisfechos, que se sienten acompañados y valorados, se entrelazan con el discurso institucional que apuesta por una educación sin fronteras. En ese cruce de experiencias personales y visión estratégica, el país proyecta una imagen renovada: la de un destino donde estudiar no solo es posible, sino también una experiencia que transforma vidas y abre caminos profesionales en toda la región.

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