Alianza estratégica apuesta por la desburocratización digital y la modernización del Estado
Un convenio interinstitucional entre la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic) y la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) plantea un trabajo interinstitucional coordinado en temas de ciberseguridad, formación de talento e investigación aplicada, en un contexto donde Bolivia enfrenta rezagos en inteligencia artificial e infraestructura tecnológica.
En un momento clave para la modernización del aparato público, la Casa de Estudios Superiores y la entidad estatal responsable del gobierno electrónico firmaron un convenio marco orientado a fortalecer la transformación digital del Estado. El acuerdo tiene como eje central la desburocratización de los servicios públicos mediante tecnología, formación especializada e investigación aplicada.
La iniciativa surge en un escenario en el que Bolivia enfrenta importantes desafíos en materia de digitalización e inteligencia artificial (IA), tanto en infraestructura como en desarrollo de talento humano.
“Desburocratizar el Estado es facilitar la vida de la gente. Cada rúbrica retenida es tiempo perdido, objetivos aplazados y emprendimientos que se enfrían o se quiebran”, afirmó el vicerrector de Unifranz en Cochabamba, Rolando López, durante el acto de suscripción del convenio.
Desde la institución pública, su director general ejecutivo, Carlos Eduardo Rodrigo, sostuvo que el gobierno electrónico no se limita a digitalizar trámites, sino que implica “humanizar al Estado”, adecuando los servicios a las demandas del siglo XXI.
Cinco ejes de acción conjunta
El convenio establece cinco áreas estratégicas de trabajo.
En gobierno electrónico, ambas instituciones colaborarán en la mejora de plataformas digitales estatales, la simplificación de trámites y la promoción de datos abiertos, con el objetivo de fortalecer la transparencia y accesibilidad de la gestión pública.
En ciberseguridad, se impulsará la formación y certificación de especialistas, el diseño de protocolos de protección y la creación de laboratorios orientados a enfrentar amenazas digitales, fortaleciendo así la soberanía tecnológica del país.
La formación de talento humano contempla programas de capacitación para servidores públicos y la actualización de la oferta académica en áreas como inteligencia artificial, blockchain y big data, bajo el enfoque de “aprender haciendo”.
En investigación e innovación, se prevé el desarrollo de proyectos conjuntos que atiendan necesidades concretas del sector público, desde prototipos tecnológicos hasta producción científica. Finalmente, el fortalecimiento institucional permitirá compartir buenas prácticas y experiencias técnicas.
Rodrigo destacó que, pese al contexto económico complejo, el país atraviesa un momento de creatividad que debe traducirse en soluciones concretas.
Rezagos y desafíos tecnológicos
La firma del acuerdo ocurre en un contexto en el que Bolivia aún muestra rezagos significativos en materia digital. El país ocupa el puesto 16 de 19 en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2024, con 26 puntos sobre 100, ubicándose en la categoría de “explorador”, es decir, en una etapa inicial de adopción tecnológica.
El informe identifica debilidades en infraestructura digital, limitada formación de talento humano y baja producción científica. Bolivia cuenta con menos de ocho centros de datos registrados, en su mayoría de pequeña escala y privados, lo que resulta insuficiente para sostener el desarrollo de inteligencia artificial.
Si bien existen avances normativos, como el Proyecto de Ley 178/2024-2025 sobre promoción y gestión de IA, la adopción tecnológica en el sector público aún es incipiente.
En términos de conectividad, datos oficiales indican que el 70,2 % de la población utiliza internet. Sin embargo, cerca del 30 % aún no tiene acceso, una brecha que se amplía en áreas rurales, donde la cobertura alcanza solo al 53,9 % de los hogares.
Del aula al servicio público
En los últimos años, Unifranz ha desarrollado proyectos tecnológicos con impacto social, entre ellos sistemas de prevención de accidentes viales basados en análisis facial, plataformas digitales creadas por estudiantes e investigaciones aplicadas en distintas áreas.
Sus laboratorios especializados en inteligencia artificial, simulación médica, negocios y medios digitales forman parte de una infraestructura académica orientada a la innovación, que ahora se pone al servicio del sector público.
La alianza no promete resultados inmediatos, pero sí establece un marco de cooperación técnica en un contexto donde la ciudadanía demanda mayor eficiencia, transparencia y agilidad en los servicios estatales. Para ambas instituciones, la transformación digital del Estado dejó de ser un proyecto a futuro y se convirtió en una necesidad urgente.