Agua en las ciudades: un recurso en riesgo y la urgencia de una gestión sostenible

El agua se convirtió en las últimas décadas en un recurso crítico cuya escasez amenaza la salud pública, el desarrollo económico y la estabilidad social. Bolivia no es ajena a esta problemática con una crisis hídrica que afecta especialmente a ciudades como Cochabamba, donde la demanda supera la oferta disponible. 

«El crecimiento poblacional y el cambio climático han puesto a prueba la capacidad de las ciudades para garantizar el acceso universal al agua potable», afirma Kadir Lanza, director de la carrera de Ingeniería Económica y Financiera de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

El agua no es solo un recurso básico para el consumo humano, sino también un elemento clave para la producción de alimentos, la generación de energía y la conservación de los ecosistemas. 

«Cuando el agua escasea, se desencadenan crisis sanitarias, conflictos sociales y una disminución de la calidad de vida», explica Lanza. En Bolivia, la cobertura de agua potable es insuficiente en varias regiones. En Cochabamba, por ejemplo, solo el 73,10% de la población contaba con acceso al servicio en 2022.

La situación se agrava con la falta de una gestión eficiente del recurso. En los últimos años, el país ha enfrentado severas crisis hídricas, como las registradas en 2016 y 2023, que evidenciaron la fragilidad del sistema de abastecimiento urbano. 

«El problema no es solo la cantidad de agua disponible, sino cómo se gestiona», recalca Lanza, destacando la necesidad de una planificación integral para evitar futuros desabastecimientos.

Este sábado 22 se celebra el Día Mundial del Agua para destacar la importancia del agua dulce y abogar por la gestión sostenible de los recursos de agua dulce. Según la Unesco, la fecha incita a tomar medidas para hacer frente a la crisis mundial del agua, apoyando el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6: agua y saneamiento para todos para 2030.

Estrategias para garantizar el acceso al agua potable

Para enfrentar este desafío, es necesario implementar diversas estrategias que permitan un uso eficiente y equitativo del agua. Lanza sugiere las siguientes:

  • Inversión en infraestructura hídrica: mejorar y expandir sistemas de almacenamiento y distribución es clave. «Sin inversiones sostenibles en infraestructura, las ciudades seguirán enfrentando problemas de acceso», advierte.
  • Regulaciones para el uso eficiente del agua: la implementación de normativas que limiten el desperdicio y fomenten la equidad en la distribución del recurso es fundamental.
  • Reutilización y reciclaje de aguas residuales: algunas industrias en Santa Cruz ya han adoptado sistemas de reciclaje de agua, una práctica que podría ampliarse a otros sectores.
  • Educación y concienciación pública: «El uso responsable del agua comienza en casa», enfatiza, resaltando la importancia de generar hábitos sostenibles en la población.
  • Uso de tecnología innovadora: sistemas de monitoreo inteligente y captación de agua de lluvia pueden optimizar el uso del recurso. «Es fundamental apostar por soluciones tecnológicas que mejoren la eficiencia del consumo hídrico», señala Lanza.

Acciones cotidianas para conservar el agua

Cada ciudadano puede contribuir al ahorro y conservación del agua con acciones simples pero efectivas, como reducir el tiempo de ducha, reparar fugas domésticas y reutilizar el agua de lluvia. 

«El problema del agua no solo es responsabilidad de las autoridades, sino también de la sociedad», recalca Lanza.

En ciudades como Cochabamba, la comunidad ha impulsado iniciativas locales para garantizar el acceso al agua, como la gestión vecinal de tanques de almacenamiento. No obstante, estas soluciones requieren apoyo gubernamental para ser sostenibles a largo plazo.

Tecnología y gestión sostenible del agua

La innovación tecnológica es una aliada clave en la lucha contra la escasez hídrica. Desde plantas de tratamiento avanzado hasta sensores de detección de fugas y sistemas de captación de agua de lluvia, las soluciones tecnológicas pueden optimizar la gestión del recurso. 

«En Bolivia, debemos apostar por la tecnología como herramienta para garantizar el acceso equitativo al agua», sostiene Lanza.

El desarrollo de estrategias de financiamiento como los bonos verdes también podría fortalecer la capacidad de inversión en infraestructura hídrica, promoviendo la participación del sector privado en soluciones sostenibles.

La crisis del agua en las ciudades bolivianas requiere un enfoque integral que combine inversión, regulación, tecnología y participación ciudadana. 

«Es momento de asumir un compromiso colectivo para gestionar el agua de manera eficiente y equitativa», concluye Lanza. Solo así se podrá garantizar que este recurso vital esté disponible para las futuras generaciones.

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