La IA se consolida como aliada clave en la investigación universitaria

By Aldo Juan Peralta Lemus

La integración de la IA en la investigación académica mejora el papel del investigador, potenciando su capacidad de análisis, creatividad y productividad.

La inteligencia artificial (IA) está transformando la investigación académica de manera profunda, desplazando la dependencia exclusiva del tiempo, esfuerzo humano o de recursos materiales hacia sistemas inteligentes que amplían los horizontes del conocimiento al acelerar procesos, optimizar búsquedas y organizar los datos complejos. 

Lucía Alvarado, coordinadora Nacional de Investigación de la Universidad Franz Tamayo, (Unifranz) y miembro del capítulo Bolivia de la Organización para las Mujeres en Ciencia para el Mundo en Desarrollo, reflexiona sobre cómo la IA ya no es un complemento, sino una parte integral del proceso investigativo.

“Facilitan la investigación como tal. Dependiendo de la herramienta, se agiliza el análisis de datos, ayuda con modelación, proyecciones, a resumir contenidos, identificar referencias, textos, imágenes y la traducción de literatura especializada que se encuentra en otros idiomas”, enfatiza Alvarado.

Desde la revisión bibliográfica hasta la generación de contenidos, las herramientas de IA han cambiado la manera en que se produce conocimiento en universidades. Estudios muestran un impacto claramente positivo del uso de la IA en la producción académica. 

Un estudio de la Universidad de Cornell señala que la IA puede incrementar la producción científica hasta en un 50% gracias al apoyo de herramientas como ChatGPT en la redacción académica y la gestión de las diversas referencias. Asimismo, una revisión sistemática de 29 investigaciones publicadas entre 2023 y 2025 confirma que, cuando se emplea de manera ética, la IA contribuye significativamente a mejorar la productividad, la calidad y el alcance de la investigación y la enseñanza en la educación superior.

Entre las múltiples posibilidades que ofrece la IA, destacan aplicaciones como ChatPDF, que permiten analizar extensos documentos académicos en pocos minutos, extrayendo conceptos clave y resumiéndolos en textos comprensibles. Esta función representa un ahorro de tiempo significativo para los investigadores. 

En el ámbito de la ingeniería y la programación, herramientas como Copilot y ChatGPT se han convertido en aliados esenciales, pues facilitan el entendimiento y la utilización de librerías de código complejas, ofreciendo respuestas precisas según las necesidades del usuario.

En el sector salud, los algoritmos de IA han demostrado un impacto notable. “Se están utilizando para identificar mutaciones relacionadas con enfermedades, procesos que antes podían tardar años en completarse”, explica Alvarado. 

Desde el 2020 aproximadamente, estas herramientas aceleraron el desarrollo de vacunas al permitir analizar grandes volúmenes de información en tiempo récord, lo que evidencia su capacidad de transformar investigaciones complejas en resultados aplicables en plazos reducidos.

La redacción académica también se ha visto beneficiada por la IA. Plataformas como Grammarly o Paperpal perfeccionan los textos mediante correcciones avanzadas de gramática, coherencia y estilo, mientras que herramientas como Scite.ai y Research Rabbit facilitan el rastreo de citas, la identificación de investigaciones relacionadas y la organización automatizada y personalizada de bibliografía.

Además, se destacan otras herramientas de IA que están revolucionando la investigación científica y académica como: Consensus, DeepL, Elicit, Gemini, Humata, Jasper, MidJourney, Perplexity, Research Rabbit, Scite.ai y Stable Diffusion. Estas herramientas, con planes de paga y gratuitas, no solo optimizan la búsqueda y análisis de información, sino que también potencian la colaboración, el intercambio de conocimiento y la generación de nuevos hallazgos de manera más eficiente.

En Unifranz, la investigación se considera un pilar fundamental de su modelo educativo. La institución promueve la formación investigadora de docentes y estudiantes mediante proyectos que atienden necesidades reales y buscan aportar soluciones basadas en evidencia científica. En este contexto, la incorporación de herramientas de IA no es solo un recurso adicional, sino una ventaja estratégica que fortalece el trabajo académico.

“Estas herramientas permiten a nuestros estudiantes acceder más rápidamente a fuentes confiables, mejorar la calidad de sus escritos y descubrir nuevas áreas de conocimiento con autonomía”, concluye Alvarado. 

Asimismo, ofrecen a los docentes oportunidades de actualización constante, automatización de procesos y una mayor efectividad en la tutoría de investigaciones, consolidando la IA como un elemento indispensable en la investigación universitaria contemporánea.

La integración de la inteligencia artificial en la investigación académica no solo facilita la obtención y organización de información, sino que mejora el papel del investigador, potenciando su capacidad de análisis, creatividad y productividad. Las universidades que adoptan estas herramientas logran acelerar sus procesos, elevar la calidad de sus publicaciones y abrir nuevas fronteras para la generación de conocimiento científico.

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