Jade Köller: la ingeniera de Unifranz que transformó un proyecto de aula en un éxito en México

By Esteban Luzgardo Muruá Pará

La historia del Grupo Mamut Bolivia y Jade Köller Gutiérrez, egresada por excelencia de Ingeniería Comercial de Unifranz, es una de esas que inspiran. Una historia donde el talento no nace solo, sino que se construye con disciplina y oportunidades reales. Mientras Jade aún era estudiante, sus pasantías y proyectos la llevaron a empresas de prestigio y, finalmente, a México, donde comprobó que la excelencia académica puede cruzar fronteras cuando está guiada por propósitos.

De las aulas a conquistar el mercado azteca

Pasó por el sector inmobiliario, absorbiendo la realidad del mercado. Pero el verdadero reto, ese que acelera el pulso y hace dudar por un segundo, llegó en séptimo semestre.

El Grupo Mamut Bolivia puso en sus manos un sueño: su sucursal en Querétaro, México. Con la seguridad que da el «aprender haciendo» de Unifranz y el respaldo de docentes que son mentores, Jade no solo digitalizó una empresa, sino que diseñó la ruta de exportación y tejió alianzas con el prestigioso TEC de Monterrey.

Mamut es un referente de economía circular en Bolivia, transforma llantas en desuso en materiales de alta tecnología. Su catálogo incluye pisos amortiguantes para gimnasios y parques, baldosas antideslizantes, reductores de velocidad y aislantes acústicos. Su estrategia combina la exportación de productos de alto valor con una visión «global y glocal».

Uno de los productos de Mamut, la empresa que se abrió mercado en México gracias al proyecto de Jade Köller, la estudiante de Unifranz.

El trabajo de Jade incluyó el análisis del mercado mexicano, el diseño de propuestas de modelos de e-commerce, la definición de canales digitales y la evaluación de plataformas tecnológicas, siempre con un enfoque en escalabilidad y sostenibilidad.

Asimismo, lideró el control y seguimiento del equipo encargado de redes sociales, aplicó herramientas de gestión de proyectos para estructurar el plan de internacionalización y apoyó la planificación de la experiencia de usuario y la propuesta de valor online. Su aporte permitió integrar el comercio electrónico a la estrategia comercial general de la empresa, considerando procesos críticos como pagos digitales, logística y comunicación digital, sentando así bases sólidas para el crecimiento de Mamut en México.

Hoy, ver que ese proyecto nacido en un aula boliviana florece en 11 ciudades mexicanas no es solo un éxito empresarial, es la prueba de que el talento boliviano forjado en Unifranz no tiene fronteras cuando se le da la herramienta correcta.

Desde la mirada académica

«Lo de Jade es la confirmación de que nuestro modelo educativo funciona. En Unifranz formamos profesionales capaces de resolver problemas reales, no solo de aprobar materias. Este proyecto demuestra que, con una formación sólida y práctica, nuestros estudiantes pueden competir y aportar valor en escenarios internacionales», explica el Lic. Diego Delgadillo, Director de la carrera de Ingeniería Comercial de Unifranz.

Jade Köller comparte su éxito en Unifranz junto con su mamá, Pamela Gutiérrez.

Proyectos como el de Jade son evidencia de la calidad académica, de estudiantes que aplican conocimientos, generan impacto económico y aportan soluciones reales a empresas. «No es discurso, es resultado», asegura Delgadillo a tiempo de mencionar que aquello se refleja en la certificación QS Star que obtuvo Unifranz en indicadores como empleabilidad, impacto social, infraestructura y gobernanza.

«Nuestra fortaleza radica en el enfoque práctico, estratégico y actualizado. Formamos profesionales con visión digital, dominio del e-commerce, análisis de mercados y capacidad de toma de decisiones. El mercado hoy exige acción, y nuestros estudiantes salen preparados para liderar», describe el director.

El equipo invencible: una dedicatoria en lágrimas

El momento más puro de su historia no ocurrió en una oficina de México ni en un estrado de graduación. Ocurrió en medio de esta entrevista, cuando las palabras se quedaron cortas y dieron paso a un abrazo eterno. «Agradezco eternamente a mi mamá». Pamela Gutérrez, su madre, ha sido el pilar y respaldo para este logro. Y se funden en un abrazo profundo, fuerte, lleno de amor y lucha. En ese llanto compartido, se reconoce el sacrificio de una madre que dejó volar a su hija y la victoria de una hija que llegó lejos con los aparejos que le proporcionó Unifranz.

Jade Köller con sus abuelitos que son parte de su inspiración para sus logros.

Jade sigue siendo esa joven radiante y sencilla, una profesional egresada de Unifranz que vuela alto. Se ve a futuro como empresaria, apoyando emprendimientos, llevando el talento boliviano al mundo. Cree profundamente en su país, en su gente, en la cultura y en la pasión como motor del éxito. Su frase lo resume todo: «querer es poder».

Y quizás ahí esté la clave de su historia. No solo en lo que logró, sino en cómo lo hizo: con amor, con pasión, con raíces firmes y alas abiertas. Y las herramientas indispensables que le entregó Unifranz.

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