Experto identifica cinco causas por las que fracasan los emprendimientos en sus primeros años

Estrategia y una estructura sólida son esenciales para que un emprendimiento prospere.
Estrategia y una estructura sólida son esenciales para que un emprendimiento prospere.

Iniciar un emprendimiento suele estar acompañado de entusiasmo, creatividad y grandes expectativas; sin embargo, muchos negocios no logran consolidarse y desaparecen en sus primeros años de funcionamiento. Walter Mayorga, docente de la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, explica que uno de los principales problemas es que muchos proyectos nacen con motivación, pero sin una estructura sólida que los respalde.

“La mayoría de los negocios fracasa durante los años que están iniciando porque, si bien están con motivación y tienen una idea muy grandiosa, lastimosamente carecen de estructura, planificación y un plan de negocios”, señala.

De acuerdo con el especialista, más allá de la pasión por emprender, es fundamental contar con una base estratégica que permita sostener el crecimiento del negocio. “Es necesario tener una estructura más allá de la pasión que nos lleva a desarrollar los negocios”, añade.

A partir de su experiencia académica y profesional, Mayorga identifica cinco causas principales que explican por qué muchos emprendimientos no logran mantenerse en el tiempo. La primera tiene que ver con problemas financieros derivados de una gestión inadecuada de los recursos.

“Una de las principales razones son los problemas financieros por falta de una gestión financiera estructurada”, explica el docente, quien advierte que muchos emprendedores inician sus proyectos sin conocimientos claros sobre proyecciones, costos o planificación económica.

El segundo factor es la falta de innovación. En un entorno cada vez más competitivo y dinámico, los negocios que no se adaptan a nuevas tendencias o que no desarrollan propuestas diferenciadas tienen mayores probabilidades de desaparecer.

Relacionado con lo anterior, el tercer punto identificado por el experto es la ausencia de disrupción en los modelos de negocio. “Falta disrupción en cuanto a lo que se está buscando hacer”, indica Mayorga, haciendo énfasis en que muchos emprendimientos replican ideas existentes sin ofrecer un valor distintivo en el mercado.

El cuarto factor está vinculado con la falta de comprensión del entorno en el que opera el negocio. En muchos casos, los emprendedores se enfocan únicamente en su idea inicial sin analizar variables externas como el comportamiento del mercado, la competencia o las necesidades reales de los clientes.

“Muchos se enmarcan simplemente en el sueño de haber hecho el negocio como tal, pero no están entendiendo el entorno en el que nos rodeamos”, sostiene el docente, quien enfatiza la importancia de realizar estudios de mercado y análisis estratégicos antes de lanzar un emprendimiento.

Finalmente, el quinto elemento clave es el liderazgo y la capacidad de adaptación. Para Mayorga, el éxito de un emprendimiento no depende solo de una buena idea, sino también de la habilidad del emprendedor para enfrentar cambios constantes y tomar decisiones estratégicas.

“El punto más importante, más allá de la motivación, es el liderazgo que tenga cada uno y el saber adaptarse a los cambios constantes”, afirma. En mercados dinámicos, la resiliencia y la capacidad analítica se convierten en habilidades esenciales para sostener un negocio.

En este contexto, la formación universitaria cumple un papel fundamental para preparar a los futuros emprendedores. En Unifranz, el modelo educativo basado en el aprender haciendo permite que los estudiantes desarrollen habilidades prácticas en áreas como planificación empresarial, marketing estratégico, business intelligence y gestión financiera.

“Lo que hacemos dentro del aula es que los estudiantes aprendan incluso a fracasar en un entorno seguro. Ven el fracaso como una oportunidad de mejora continua”, explica Mayorga.

Según el docente, esta experiencia práctica permite que los futuros profesionales comprendan mejor los desafíos del mundo empresarial y estén más preparados para convertir sus ideas en emprendimientos sostenibles.

“Evidentemente siempre hay alternancias, pero si un alumno ya tiene el conocimiento adquirido con base a aprender haciendo, en la práctica como tal, va a tener mucho más rédito afuera y más oportunidades”, acota Mayorga.

El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz es una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales. Conecta a los estudiantes con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras para desarrollar habilidades clave y aumentar su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas. Esto prepara profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.

“Aprender haciendo permite que los estudiantes desarrollen competencias reales y rasgos de nuestro modelo de persona desde el inicio de su formación. En Unifranz, no solo transferimos conocimientos, sino que desafiamos a nuestros estudiantes a aplicar lo aprendido en contextos prácticos, con proyectos, simulaciones, desafíos empresariales y experiencias colaborativas, sin perder el enfoque de una formación integral que trasciende lo técnico”, destaca Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.

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