Estudiantes de Unifranz crean tecnología que detecta contaminación del agua

La tecnología ha permitido el desarrollo de nuevos dispositivos capaces de medir la contaminación del agua de manera más eficiente y accesible. Por ese motivo, un grupo de universitarios de El Alto ha desarrollado un dispositivo innovador que permite medir la contaminación del agua de manera rápida, precisa y accesible. Esta tecnología es una solución eficiente para monitorear la calidad del agua en ríos, lagos y fuentes de consumo humano, contribuyendo a la protección del medio ambiente y la salud pública.
ViewGreenTec, es el nombre del grupo desarrollador y está conformado por cinco jóvenes estudiantes de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz. Kevin Michael Apaza Lara, Aaron Álvaro Huanca Salazar, José Félix Sarmiento Mamani, Daniel Escobar Saravia y Ronald Uriel Choque Paco muestran con orgullo el dispositivo y los reconocimientos recibidos por su desarrollo.
“El proyecto consiste en un sistema de monitoreo para medir los niveles de contaminación hídrica en zonas acuíferas. El objetivo es verificar estos niveles de contaminación para extraerlos y así, por ejemplo, algunas comunidades puedan adjuntar los datos como pruebas y solicitar trabajos de limpieza”, explica Ronald Choque, uno de los desarrolladores.
El equipo de futuros ingenieros, tras aproximadamente ocho meses de trabajo, entre visitas de campo, investigación, pruebas de materiales, desarrollo del circuito y del sistema, logró diseñar un dispositivo con sensores portátiles que detectan parámetros de contaminación. Gracias a su facilidad de uso y bajo costo, este dispositivo representa una alternativa viable para comunidades con acceso limitado a tecnología avanzada.
La principal motivación del grupo para desarrollar este dispositivo es evidenciar el estado del agua, que en diferentes lugares es utilizada sin condiciones óptimas para el consumo humano.
“Nosotros transitábamos mucho entre la ciudad de El Alto y Viacha, y veíamos que las aguas de los ríos y vertientes no estaban en óptimas condiciones. Además, muchas personas hacían uso de ellas. Desde ahí surge la idea de hacer un sistema de monitoreo de contaminación de aguas, donde podamos informar a la población, a través de sus dispositivos móviles, en qué estado se encuentra este recurso tan valioso”, destaca Choque.
Con esa motivación, el grupo comenzó a obtener más información para desarrollar el primer prototipo. La localidad elegida como área de estudio y aplicación de pruebas fue Viliroco, una región situada en inmediaciones de la carretera a Viacha. A lo largo de esta vía, generalmente se encuentran depósitos de agua que permitieron realizar las primeras pruebas de fuego del sistema. Ronald destaca: “En Viacha, el tema es un poco delicado. Hicimos un análisis inicial en sus vertientes y en el río que pasa por ahí. Lamentablemente, el agua que llega a Viacha no es la óptima”.
Sin embargo, con el dispositivo en funcionamiento, el grupo realizó más pruebas en otros lugares de la ciudad. “En dos distritos con mayor población de El Alto comprobamos que la calidad es aceptable, pero en zonas extremadamente céntricas, como la Ceja, registramos estados no aptos para el consumo”, explica Ronald.
El sistema es una herramienta que monitoriza la calidad del agua a través de la recolección de muestras. Está compuesto por una parte física, que incluye el hardware y los sensores, y una parte de software o aplicativos que permiten canalizar los datos recolectados. A simple vista, el dispositivo es un cubo de color negro de aproximadamente 15 x 20 centímetros, que protege el principal circuito encargado de procesar la toma de muestras.
La caja es ligera y en ella se conectan los principales sensores que permiten el análisis de las muestras. El sensor principal, que analiza el pH del agua, es un tubo de cristal de color celeste, similar a un tubo de ensayo, pero más grueso y conectado a la caja negra mediante dos cables para su correcto funcionamiento. Otro de los sensores mide la turbidez del agua, mientras que un tercer sensor, ubicado en el cuerpo de la caja, se asemeja a tres pequeños botones y cumple la función de verificar la calidad del aire.
Estos tres sensores generan información importante, que luego es convertida en datos gracias a la aplicación o software instalado en el celular y en una computadora portátil. De esta manera, los datos se registran en una tabla de Excel para documentar la toma de muestras.
Daniel Escobar, otro de los desarrolladores del dispositivo y estudiante de Ingeniería de Sistemas de Unifranz, cuenta que en el proceso de desarrollo afrontaron dificultades para obtener un resultado óptimo.
“Tuvimos diferentes dificultades. Afrontamos problemas técnicos, así como inconvenientes relacionados con la calidad de la imagen. Al procesar los datos, estos iban a ser subidos a un servidor, pero teníamos acceso limitado, por lo que debíamos comprimir las imágenes”, explica Escobar.
El espacio en el servidor no era la única limitante. En cuanto al hardware, tuvieron que solucionar la forma de transmitir las señales que arroja el dispositivo para que lleguen de mejor manera a la aplicación. Daniel comenta: “Las antenas que inicialmente utilizamos tenían un alcance limitado. A pesar de ser una dificultad, logramos mejorar esto con más inversión”. La antena a la que se refiere Escobar es una caja pequeña de color blanco que está junto al principal dispositivo de medición.
Daniel revela un dato curioso: la caja que recubría el circuito inicialmente estaba construida de cartón, un material que no dio buenos resultados. Luego migraron a una caja de madera, pero el resultado tampoco fue el esperado. La humedad y el contacto con el agua, sumados a la inversión requerida, fueron otras dificultades que debieron superar. Con base en su conocimiento y apoyados en la impresión 3D, el grupo decidió desarrollar una caja idónea para proteger el circuito principal, el cual prefieren no mostrar para resguardar su diseño.
Daniel y Ronald muestran con orgullo la creación desarrollada junto a su equipo. Además, explican con facilidad y entusiasmo los beneficios del proyecto. Ambos jóvenes no ocultan su satisfacción por el desarrollo del dispositivo. “Me siento muy satisfecho con este resultado, porque logramos obtener datos muy precisos a pesar de las dificultades que tuvimos en el proceso. Esto fue muy placentero para nosotros”, explica con avidez Escobar.
Este proyecto forma parte de los proyectos integradores de Unifranz, donde los estudiantes deben perfilar su iniciativa basándose en una solución con impacto social, apoyarse en nuevas tecnologías y trabajar de manera colaborativa. El esfuerzo del grupo obtuvo una nominación en el NASA Space Apps Challenge, lo que les permitió perfeccionar el circuito del dispositivo.
El proyecto de estos universitarios demuestra cómo la creatividad, la ciencia y la preocupación por el medio ambiente pueden generar soluciones innovadoras. La importancia de este tipo de iniciativas radica en su impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Con tecnologías como esta, es posible mejorar la calidad de vida de miles de personas y reducir los riesgos asociados al consumo de agua contaminada.