De la trucha al omega 3, de la espinaca a sanar la piel diabética: así se forja el talento en Unifranz

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Existen universidades donde los estudiantes de primer semestre todavía están memorizando la tabla periódica. Y hay otras donde ya están extrayendo omega 3 de truchas para prevenir enfermedades cardíacas. Unifranz pertenece al segundo tipo. En la Feria de Presentación de ABPs —Aprendizaje Basado en Proyectos—, estudiantes de primer y tercer semestre no presentan PowerPoints: presentan soluciones reales a problemas reales. Pinturas naturales, herbarios, identificación taxonómica de especies vegetales, y sí, omega 3 extraído por manos que apenas llevan meses en la carrera.

«Llama la atención mucho la extracción del omega, ya que está pensada para responder a la necesidad de los adultos mayores en la modulación de respuestas inflamatorias, reducción de reacciones alérgicas y fortalecimiento de defensas», explica Daniel Pinto Mariaca, director de Bioquímica y Farmacia. 

Lo que conmueve de esta muestra es la audacia de la juventud. No esperan a graduarse para proponer soluciones; lo hacen ahora, impulsados por una creatividad que busca transformar vidas y proteger el entorno.

«Me interesó investigar este aceite porque ayuda a prevenir alergias y enfermedades cardíacas; queríamos demostrar que desde el primer semestre podemos hacer ciencia aplicada», comenta con entusiasmo.

Máximo Álvarez Vargas no está jugando a ser científico: lo es. Su proyecto no es ejercicio académico; es prevención, es salud, es impacto.

Espinaca, cosmética y el futuro verde

Estudiantes de Bioquímica y Farmacia de Unifranz exponen en la Feria de Presentación de ABPs —Aprendizaje Basado en Proyectos—.

Pero Máximo no está solo. A unos metros, en otra mesa, Milenka Trujillo Ancieta, estudiante de tercer semestre, presenta una tintura cosmética elaborada a partir de espinaca. 

El proceso de obtención se inicia con la trituración y maceración de la espinaca en un solvente alcohólico, permitiendo la extracción de sus fitonutrientes esenciales. Tras una fase de evaporación y conversión a polvo, este concentrado se integra en una base dermatológica para crear un ungüento especializado. Esta solución está diseñada para la piel extremadamente sensible del paciente diabético, optimizando los tiempos de regeneración celular y favoreciendo una cicatrización efectiva, libre de secuelas.

«Buscamos crear productos naturales, más empáticos con las personas y el medio ambiente», señala, mientras explica ese proceso que combina química, creatividad y sensibilidad social.

Y tiene razón. Porque el mundo ya no pide químicos agresivos: pide innovación verde, ciencia consciente, productos que embellezcan y curen sin destruir.

«Unifranz se caracteriza por desarrollar en el estudiante el aprender haciendo, pero también el trabajo colaborativo, la empatía y el entender a fondo qué estamos haciendo en la carrera», insiste el director.

En cada stand, estudiantes de distintos semestres se retroalimentan, se desafían, se inspiran. El conocimiento no baja del docente al alumno: circula, muta, crece.

Bioquímica que respira, que sana, que transforma

Los proyectos no terminan en la feria. Vienen bioprocesadores de metano, biocontroladores, biorremediación de ríos contaminados. «Hay una variedad de ámbitos que muchos no conocían de la carrera», reconoce Pinto. Porque el bioquímico farmacéutico de Unifranz no solo dispensa medicamentos: limpia ríos, crea cosméticos, previene enfermedades, diseña futuros posibles.

Aquí no se estudia bioquímica. Se vive. Y eso, cambia el concepto. Cambia vidas. 

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