Cochabamba comienza a cocinar su futuro turístico, y Unifranz la impulsa 

Turismo Gastronómico.
El turismo y la gastronomía son factores de desarrollo.

Cochabamba pertenece a esa categoría de ciudades donde envuelve con su aroma y sabor, te enamora con su clima y, que antes de que uno pueda resistirse, ya no quiere irse. Lo que no sabía es que ese mismo hechizo puede mover millones de dólares, llenar hoteles, colmar auditorios y poner a la Llajta en el mapa de los grandes destinos del mundo. 

UNIFRANZ, junto con la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba —FEPC— y la Asociación de Empresarios de Restaurantes y Ramas Afines de Cochabamba —ASERAC—, firmó la Hoja de Ruta hacia la Cumbre de Turismo, Gastronomía y Marca Ciudad, una respuesta a la pregunta lanzada por el sector privado a todo el conglomerado institucional de la Llajta: ¿Puede Cochabamba ser un Destino Turístico Inteligente?

El vicerrector de Unifranz, Ing. Rolando López, firma la Hoja de Ruta hacia la Cumbre de Turismo, Gastronomía y Marca Ciudad para convertir a Cochabamba en un Destino Turístico Inteligente.

La Llajta tiene clima de primavera permanente, valles que producen papas de decenas de variedades, maíz de altura, carnes de puna, y unas manos que han perfeccionado el arte de sazonar. La Unesco no le otorgó el título de Ciudad Creativa en Gastronomía por cortesía; se lo ganó porque en Cochabamba la comida es cultura viva, es memoria que se sirve en plato hondo. Entonces, la respuesta es un «sí» rotundo. 

Cuando la academia se sienta a la mesa

UNIFRANZ, impulsora de la Economía Naranja en Cochabamba, se unió a la FEPC y a ASERAC para darle forma institucional a lo que hasta ahora era una intuición colectiva. El Vicerrector Ing. Rolando López firmó la Hoja de Ruta: un documento que no es solo papel, sino el primer plano de construcción de un ecosistema donde la academia forma, el sector privado innova y las instituciones articulan.

La apuesta de UNIFRANZ es fomentar el turismo y la gastronomía como el motor de desarrollo que Cochabamba necesita. «Pero ese motor no prende con una sola mano. Se necesita ensamblar a todos: hoteles, restaurantes, gestores culturales, aerolíneas, municipio, gobernación y, sí, también las universidades», señala López. Porque una ciudad inteligente no se construye solo con buena comida; se construye con buenos profesionales que entiendan que cada plato es una experiencia, una historia, un destino.

La chef Denisse Dalence, presidente de ASERAC, la gestora cultural Elke Rezende, de Minas Gerais, Brasil y los chefs peruanos César Liendo y Sergio Salas Yaro durante la firma de la Hoja de Ruta turística de Cochabamba.

La firma de la Hoja de Ruta hacia la Cumbre de Turismo, Gastronomía y Marca Ciudad es un compromiso que busca articular academia, empresa y sector público para construir la identidad turística de Cochabamba. Ningún proyecto turístico prospera solo con buenos ingredientes, hace falta visión, planificación y formación profesional. Ahí entra el papel de UNIFRANZ. 

«El turismo y la gastronomía forman parte de la economía naranja, un sector donde la creatividad, la cultura y la innovación pueden generar empleo, inversión y desarrollo sostenible», ratifica Rolando López.

El objetivo es construir una Marca Ciudad sólida, alineada con la Marca País, que posicione a Cochabamba como un destino de negocios, cultura y gastronomía. Un lugar donde se venga no solo a comer bien, sino también a invertir, crear y celebrar.

Datos que hablan, según reportes del IPEE de Unifranz y la FEPC

• Ingresos de economía naranja en Cochabamba: Bs 870 millones/año 

•  Más de 1.000 emprendimientos creativos

• Sector dominante: gastronomía (casi 50%)

• Alto nivel de informalidad (68%), lo que implica que el impacto real podría ser mayor.

Los vecinos comparten su experiencia 

El chef peruano César Liendo, que visita la ciudad por cuarta vez desde Arequipa, lo dice con la claridad de quien habla desde el amor: «Cochabamba tiene mucho para dar. No solo cocina, sino también cultura, turismo, industria, productos. Hay un sinfín de posibilidades». Liendo sabe de lo que habla: Arequipa construyó una Marca Ciudad tan poderosa que quien lleva su sello lleva una promesa de calidad. Su mensaje a la Llajta es directo: saquen su propia marca, porque tienen todo para respaldarla.

Cochabamba tiene los ingredientes suficientes para elevar su gastronomía a una esfera internacional.

«No estoy comiendo solo un plato. Este plato tiene cultura, tiene tradición, tiene un legado», asegura Liendo

La lección de afuera que confirma lo de adentro

Elke Rezende llegó de Minas Gerais, Brasil, con la convicción de quien sabe que las ciudades creativas no se declaran: construyen su turismo. Como gestora cultural y CEO de Nuestra Señora de las Producciones, ha visto cómo Belo Horizonte —también Ciudad Creativa de la Gastronomía por la Unesco— transformó su identidad cultural en atracción turística de alto valor. Su diagnóstico de Cochabamba es entusiasta: «Es un territorio ideal para hacer turismo gastronómico de calidad, donde se puede hacer experiencias con un ticket medio más alto».

Rezende detecta algo que los locales a veces pasan por alto: Cochabamba no es solo destino final, es hub de ruta. Quien va al este o al oeste de Bolivia pasa por aquí. El desafío es convertir esa escala obligada en una parada deseada, donde el viajero quiera quedarse dos noches más para descubrir el chicharrón de cerdo, recorrer el mercado y asistir a un festival de sabores. La clave, insiste, son los festivales: eventos ancla que generen calendario, prensa y comunidad.

La economía creativa en Brasil ya representa el 3,59% del PIB nacional, generando casi R$ 400.000 millones al año en todo el país, según el Ministerio de Economía de Brasil.  

Es decir, la economía creativa de Brasil genera aproximadamente 76.600 millones de dólares anuales, lo que la convierte en una de las economías creativas más grandes de América Latina y del mundo en desarrollo.

Mientras Cochabamba está en pleno proceso de cuantificar formalmente sus divisas (con un gran peso en la informalidad y la exportación de software), Belo Horizonte ya ha logrado:

1. Institucionalizar la marca: Usan el sello UNESCO para atraer turismo internacional de alto gasto.

2. Políticas Públicas: Tienen programas como los «Restaurantes Populares» que sirven 3 millones de comidas al año, integrando seguridad alimentaria con desarrollo económico.

En Belo Horizonte, la gastronomía no solo genera dólares por consumo, sino que ha atraído inversiones en tecnología de alimentos —FoodTechs—, algo en lo que Cochabamba, con su talento en software, tiene un potencial enorme para replicar.

Cochabamba 2030: la receta está lista

El turismo MICE —Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions, por su sigla en inglés— es el segmento que más divisas genera por visitante en el mundo. Y Cochabamba tiene los activos para competir: infraestructura hotelera creciente, gastronomía diferenciada, clima perfecto y una ubicación geográfica estratégica en el corazón de Bolivia. Lo que faltaba era la narrativa. Lo que faltaba era alguien que dijera, en voz alta y por escrito: esto es un destino turístico inteligente.

La academia dice ‘sí’ al impulso turístico y gastronómico de Cochabamba.

La chef Bolivia Daza Fernández, directora de carrera de Gastronomía en Infocal, señala otro ingrediente fundamental: la formación. Los estudiantes de gastronomía necesitan entender no solo la técnica, sino el contexto, la historia, el suelo donde crece cada producto. Un cocinero que sabe de dónde viene su papa no solo cocina mejor; cocina con identidad. Y la identidad, en turismo, es lo único que no se puede copiar.

La Hoja de Ruta firmada por Unifranz, FEPC y ASERAC no cierra nada; lo abre todo. Es el inicio de una conversación que ya debería haberse dado hace una década, pero que llega justo a tiempo para que Cochabamba 2030 tenga el sabor que siempre mereció tener: intenso, original e inconfundiblemente suyo.

El último bocado, el  mejor

Dicen los grandes chefs que el último bocado de un plato es el que define qué tan rico fue todo. Cochabamba está en ese momento: el de dejar en el paladar del mundo una impresión que dure para siempre.

Tiene la gastronomía que enamora, el clima que invita a quedarse, la cultura que asombra y, ahora, las instituciones que se pusieron de acuerdo para llevar todo eso al siguiente nivel. La academia, el empresariado y la creatividad caminan juntos, con una hoja de ruta en la mano y un propósito que huele —perdón, que sabe— a historia.

Cochabamba apunta a 2030 para consolidar este sabroso proyecto.

Si alguna vez dudaste de que una ciudad podía cambiar su destino con un plato de comida, con una firma en un documento y con la voluntad colectiva de construir algo grande, Cochabamba está a punto de demostrarte que sí se puede. Y lo hará como siempre ha hecho las cosas importantes: con sazón, con alma y con esa generosidad cochabambina que no tiene equivalente en ningún otro rincón del planeta.

Cochabamba 2030 ya tiene sabor. Y Unifranz está en la cocina desde el principio.

¡La mesa está servida. El mundo está invitado.

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