Adoptar competencias digitales mejora la empleabilidad y competitividad de profesionales 

By Aldo Juan Peralta Lemus

Hacia 2030, el profesional unirá habilidades técnicas, digitales y competencias humanas clave.

Impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial y la automatización, la era digital exige profesionales capaces de adaptarse a cambios constantes, donde transformarse y aprender ya no es algo excepcional, sino parte de la vida laboral cotidiana.

Tal como señala Rafael Vidaurre, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT), parte del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

“El mercado laboral global está atravesando una serie de transformaciones impulsadas por el avance tecnológico, la digitalización y la automatización, lo que representa tanto una oportunidad como un desafío para empresas y trabajadores”, sostiene Vidaurre.

Según estudios como el de NTT Data y Chazz sobre perfiles hacia 2030. Las cualidades esenciales del profesional en la era digital combinan competencias técnicas avanzadas con habilidades humanas irremplazables. Estas cualidades responden a entornos híbridos dominados por IA, automatización y colaboración global, priorizando adaptabilidad sobre conocimiento estático

Como afirma Hammeleth Saavedra Nagayama, director de la carrera de Ingeniería Comercial en Unifranz. “Las habilidades humanas, relacionadas con la comunicación, las emociones o la toma de decisiones, entre otras, hacen la diferencia y su desarrollo es más imprescindible que nunca. Por supuesto que las universidades tienen que incluir éstas en su misión”, sostiene.

Esta perspectiva destaca que, en la era digital, no basta con habilidades como la inteligencia emocional, la comunicación efectiva y la capacidad de resolver problemas complejos, es esencial, pero para ser verdaderamente competente es importante combinar esas habilidades con el dominio de manejar la tecnología.

La naturaleza del empleo actual, marcada por la globalización, la economía digital y los modelos de trabajo híbrido, demanda una combinación equilibrada entre competencias técnicas y habilidades humanas.

En este contexto, adaptarse al cambio, innovar y seguir formándose ya no es un valor agregado, sino un requisito básico para acceder a un empleo y asumir roles de liderazgo.

De esta manera, el profesional en la era digital debe aprender, desaprender y reaprender de forma continua. No es casual que el 51,9% de los encuestados (Estudio de NTT Data y Chazz) considere que la capacidad de aprendizaje continuo será la habilidad más valiosa en los próximos años, ni que el 96% prefiera modelos laborales distintos al tradicional, como el remoto o híbrido, confirmando un cambio estructural en la cultura organizacional.

El Foro Económico Mundial, señala que las soft skills elevarán la empleabilidad hasta un 26% hacia 2030, y el ONT de Unifranz, destaca la creciente demanda de competencias digitales híbridas combinadas con capacidades humanas. 

En este marco, el profesional digital debe dominar herramientas como la IA generativa, el análisis de datos (mejor en tiempo real) y nociones básicas de ciberseguridad, pero también ser capaz de validar resultados, diseñar prompts éticos y mantener una visión estratégica que evite sesgos y errores automatizados.

En ese sentido, la educación superior enfrenta aquí un desafío central de actualizar currículos, fomentar la creatividad, formar en pensamiento crítico y preparar a los estudiantes para un mundo donde la relación humano-máquina será cada vez más estrecha. 

“Es clave el entrenamiento en pensamiento crítico y la resolución de problemas, porque son habilidades cruciales en un entorno donde los profesionales deben adaptarse y abordar desafíos complejos”, sostiene Saavedra.

Esta formación debe complementarse con estrategias prácticas como la formación continua personalizada, la resiliencia diaria y el trabajo colaborativo en entornos híbridos, que permitan transformar la incertidumbre en oportunidad.

El profesional en la era digital no solo será competente en lo técnico, sino que deberá cultivar un perfil integral capaz de equilibrar lo digital con lo humano. La creatividad, la resiliencia, la colaboración y el aprendizaje constante serán los diferenciadores que abrirán las puertas a nuevas oportunidades. 

Desarrollar estas cualidades esenciales no solo asegurará la empleabilidad, sino que los posicionará como líderes de una era donde la innovación y la humanidad caminan de la mano.

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