{"id":713596,"date":"2026-04-10T17:31:50","date_gmt":"2026-04-10T21:31:50","guid":{"rendered":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/?p=713596"},"modified":"2026-04-10T17:32:33","modified_gmt":"2026-04-10T21:32:33","slug":"higado-graso-las-harinas-refinadas-impulsan-esta-enfermedad-silenciosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/blog\/higado-graso-las-harinas-refinadas-impulsan-esta-enfermedad-silenciosa\/","title":{"rendered":"H\u00edgado graso: las harinas refinadas impulsan esta enfermedad silenciosa"},"content":{"rendered":"<p>El h\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico se ha convertido en una de las enfermedades metab\u00f3licas m\u00e1s frecuentes a nivel mundial, impulsada en gran medida por h\u00e1bitos alimenticios modernos, entre ellos el consumo elevado de harinas refinadas. Aunque suele avanzar sin s\u00edntomas evidentes, sus consecuencias pueden ser graves si no se detecta y controla a tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta afecci\u00f3n se caracteriza por la acumulaci\u00f3n de grasa en las c\u00e9lulas hep\u00e1ticas, un proceso estrechamente ligado a factores como la obesidad, la resistencia a la insulina y el sedentarismo. En este contexto, la alimentaci\u00f3n juega un rol determinante, especialmente el consumo de productos elaborados con harinas blancas, como pan, pastas y boller\u00eda industrial.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEl h\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico es la causa m\u00e1s frecuente de enfermedad hep\u00e1tica cr\u00f3nica en el mundo, impulsada por el aumento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y el colesterol elevado\u201d, explica la docente de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), Magaly Bishop.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Uno de los principales riesgos de esta enfermedad es su car\u00e1cter silencioso. Durante sus primeras etapas, puede no presentar s\u00edntomas, lo que retrasa su diagn\u00f3stico y tratamiento oportuno.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEn las primeras etapas, el h\u00edgado graso suele ser asintom\u00e1tico, lo que dificulta su detecci\u00f3n temprana. Esta caracter\u00edstica silenciosa hace que muchas personas desconozcan que padecen la enfermedad\u201d, advierte Bishop.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Cuando los s\u00edntomas aparecen, suelen ser inespec\u00edficos: fatiga, malestar general o una leve molestia abdominal. Sin embargo, en fases m\u00e1s avanzadas, el da\u00f1o hep\u00e1tico puede evolucionar hacia complicaciones como inflamaci\u00f3n, fibrosis o incluso cirrosis.<\/p>\n\n\n\n<p>El papel de las harinas refinadas en este proceso es clave. Estos alimentos se metabolizan r\u00e1pidamente en az\u00facares, lo que genera picos de glucosa e insulina en sangre. Esta respuesta metab\u00f3lica favorece el almacenamiento de grasa en el h\u00edgado, contribuyendo al desarrollo y progresi\u00f3n de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se suma un estilo de vida caracterizado por el sedentarismo y el alto consumo de productos ultraprocesados, lo que agrava el problema. Seg\u00fan Bishop, m\u00faltiples factores confluyen en el desarrollo del h\u00edgado graso.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cSe trata de un trastorno metab\u00f3lico multifactorial, asociado a sobrepeso, resistencia a la insulina, dislipidemias y h\u00e1bitos poco saludables\u201d, se\u00f1ala la especialista.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En este contexto, tambi\u00e9n se identifican dos tipos principales de la enfermedad: el h\u00edgado graso alcoh\u00f3lico y el no alcoh\u00f3lico, siendo este \u00faltimo el m\u00e1s frecuente a nivel global. Bishop explica que este tipo no est\u00e1 relacionado con el consumo de alcohol, sino con factores metab\u00f3licos y estilos de vida.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEl h\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico afecta a cerca del 25% de la poblaci\u00f3n mundial y est\u00e1 en aumento debido a la epidemia de obesidad y diabetes\u201d, indica Bishop.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Frente a este escenario, la prevenci\u00f3n se posiciona como la principal herramienta para frenar el avance de la enfermedad. Los especialistas coinciden en que modificar los h\u00e1bitos alimenticios es fundamental, especialmente reducir el consumo de harinas refinadas y az\u00facares simples.<\/p>\n\n\n\n<p>En su lugar, se recomienda optar por alimentos integrales como avena, quinoa, arroz integral o pan integral, que aportan fibra, ayudan a regular la glucosa en sangre y reducen el impacto sobre el h\u00edgado.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, adoptar patrones alimentarios como la dieta mediterr\u00e1nea \u2014rica en frutas, verduras, grasas saludables y prote\u00ednas de calidad\u2014 puede contribuir a revertir la acumulaci\u00f3n de grasa hep\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio de h\u00e1bitos no se limita a la alimentaci\u00f3n. La actividad f\u00edsica regular, el control del peso y el seguimiento m\u00e9dico son pilares esenciales para prevenir y tratar esta enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cIdentificar y corregir los factores de riesgo a tiempo es la mejor estrategia para evitar que una enfermedad silenciosa se convierta en una amenaza grave\u201d, concluye Bishop.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En un contexto donde la vida cotidiana favorece el consumo de alimentos procesados y la inactividad, el h\u00edgado graso emerge como una advertencia sobre la importancia de cuidar la salud metab\u00f3lica. Detectar a tiempo y adoptar h\u00e1bitos saludables puede marcar la diferencia entre una condici\u00f3n reversible y una enfermedad de alto riesgo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00edgado graso no alcoh\u00f3lico: el rol de la resistencia a la insulina, el peligro de los ultraprocesados y la dieta mediterr\u00e1nea como escudo protector.<\/p>","protected":false},"author":49,"featured_media":713598,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[11569,12276,9680,11881,1422,62,49,11020,124,242],"class_list":["post-713596","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","tag-calidad-academica-2","tag-calidad-universitaria","tag-habitos-saludables","tag-higado-graso","tag-innovacion-en-educacion","tag-internacionalizate","tag-medicina","tag-nutricion-2","tag-salud","tag-unifranz"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713596","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/users\/49"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=713596"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713596\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":713600,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713596\/revisions\/713600"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media\/713598"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=713596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=713596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=713596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}