{"id":708789,"date":"2025-10-07T18:08:44","date_gmt":"2025-10-07T22:08:44","guid":{"rendered":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/?p=708789"},"modified":"2025-10-07T18:08:51","modified_gmt":"2025-10-07T22:08:51","slug":"estallan-por-dentro-investigacion-revela-control-extremo-de-ira-en-agresores-de-pareja-en-palmasola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/blog\/estallan-por-dentro-investigacion-revela-control-extremo-de-ira-en-agresores-de-pareja-en-palmasola\/","title":{"rendered":"Estallan por dentro: investigaci\u00f3n revela control extremo de ira en agresores de pareja en Palmasola"},"content":{"rendered":"<p>El Centro de Rehabilitaci\u00f3n Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, suele ser mencionado en cr\u00f3nicas policiales y judiciales. Sin embargo, pocas veces se mira a este espacio como un laboratorio social y psicol\u00f3gico, donde cientos de hombres cumplen condena o esperan sentencia por violencia contra su pareja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, una investigaci\u00f3n reciente ha puesto sobre la mesa un hallazgo tan inesperado como inquietante: los internos, acusados o sentenciados por violencia contra la mujer, no registran altos niveles de ira ni de impulsividad en pruebas psicom\u00e9tricas, pero la tensi\u00f3n acumulada los hace estallar en episodios violentos ante situaciones aparentemente menores.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cComo psicoterapeuta, he visto c\u00f3mo la fiscal\u00eda y los juzgados derivan a valoraciones a los acusados por violencia dom\u00e9stica. Pero al escucharlos se observaba el impacto de haber estado detenidos en el penal, seg\u00fan ellos, de manera injusta. Esto me llev\u00f3 a querer explorar qu\u00e9 suced\u00eda en general\u201d, relata la especialista Patricia Candy L\u00f3pez Z\u00fa\u00f1iga, docente de la carrera de Psicolog\u00eda en la Universidad Franz Tamayo, Unifranz Santa Cruz.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Su trabajo es uno de los ganadores de la quinta versi\u00f3n de las Jornadas de Investigaci\u00f3n de Unifranz, un espacio acad\u00e9mico y colaborativo que promueve la generaci\u00f3n, socializaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n del conocimiento desde una perspectiva interdisciplinaria y con impacto social. Cada a\u00f1o, estudiantes, docentes e investigadores se re\u00fanen para presentar proyectos, avances y resultados en \u00e1reas clave como salud, tecnolog\u00eda, educaci\u00f3n, sostenibilidad, econom\u00eda creativa y transformaci\u00f3n digital.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ira contenida: el hallazgo inesperado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El estudio se realiz\u00f3 a lo largo de tres a\u00f1os y participaron -de forma voluntaria-&nbsp; 352 internos acusados por violencia hacia la mujer, en detenci\u00f3n preventiva o con sentencia. Aunque el tema es bastante amplio, la investigaci\u00f3n se delimit\u00f3 a los indicadores de impulsividad e ira. En este caso no se tom\u00f3 en cuenta&nbsp; los casos de feminicidio.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los indicadores de ira, un 65,91% de los agresores mostr\u00f3 niveles bajos de ira-estado, mientras que un 48,01% present\u00f3 niveles bajos de ira-rasgo y un 40,63 % niveles moderados. En impulsividad, m\u00e1s de la mitad, 56,25 %, tambi\u00e9n estaba por debajo de lo esperado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEstos indicadores eran parte de una pregunta que ten\u00eda, \u00bfc\u00f3mo se explica que los resultados obtenidos de ira e impulsividad reflejen estar por debajo de lo esperado, cuando todos ellos son acusados por ser violentos con su pareja?\u201d, reconoce L\u00f3pez.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En los resultados encontr\u00f3 una excepci\u00f3n reveladora, si bien la presencia de dichos indicadores era bajo, el control interno de ira era muy alto. Este se encontr\u00f3 presente en el 64,77% de los participantes. Esa contenci\u00f3n excesiva, explica la especialista, es la que se traduce en estallidos posteriores no planeados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEllos conten\u00edan la ira para evitar expresarla, algo que requiere una gran inversi\u00f3n de energ\u00eda, incluso&nbsp; para no tener problemas con la pareja. Pero esta contenci\u00f3n de la ira genera reacciones violentas e inesperadas, desencadenadas por situaciones cotidianas como desacuerdos, discusiones o consumo de bebidas\u201d, se\u00f1ala la investigadora.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En concordancia, los datos muestran que en el 63% de los agresores se genera una impulsividad no planeada. Es decir que en el momento menos pensado hacen explosiones de violencia, muestra de una mala gesti\u00f3n de emociones.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Educaci\u00f3n incompleta, atenci\u00f3n deficitaria<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Otro hallazgo clave fue el nivel educativo de los internos. El 79,31 % no concluy\u00f3 el bachillerato: 28,01 % apenas alcanz\u00f3 la primaria, 50,9 % lleg\u00f3 a secundaria, y solo 1,1 % ten\u00eda formaci\u00f3n universitaria completa.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Este dato llev\u00f3 a L\u00f3pez a una hip\u00f3tesis inquietante: \u201cAunque no es determinante, nos cuestiona si la educaci\u00f3n formal boliviana deber\u00e1 fomentar o enfatizar desde los inicios la atenci\u00f3n y concentraci\u00f3n. Es un aspecto a investigarse en lo posterior\u201d, sugiere.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n tambi\u00e9n detect\u00f3 que muchos internos presentan bajos niveles de atenci\u00f3n y concentraci\u00f3n, lo que afecta su capacidad de regular emociones y responder de forma adecuada ante conflictos. La bibliograf\u00eda al respecto se\u00f1ala que las personas que tienen un bajo nivel de atenci\u00f3n\u00a0 son propensas a ser m\u00e1s impulsivas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMuchos de ellos no aceptan que hayan sido violentos y nos preguntamos \u00bfqu\u00e9 es lo que pasa?. Al hablar con ellos muchos se\u00f1alaron que no se acuerdan, que estaban ebrios, etc. Esas contradicciones nos muestran que el \u00e1rea de concentraci\u00f3n y atenci\u00f3n eran muy bajos\u201d, detalla la especialista.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Factores socioculturales que alimentan la violencia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aspectos que llam\u00f3 la atenci\u00f3n y preocupa es que el 64% de los agresores son hombres&nbsp; j\u00f3venes de entre 18 y 35 a\u00f1os de edad. Antes de ser ingresados en el penal el 50,5% eran obreros y un 29,26% empleados. Cerca del 80% trabajaba de forma informal.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados no se entienden sin el contexto. La investigadora identifica un conjunto de factores socioculturales que influyen en el comportamiento de los internos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cExisten varios factores, como la falta de oportunidades al acceso educativo, estabilidad laboral, patrones conductuales transmitidos transgeneracionalmente, presencia y consumo de alcohol u otras sustancias no l\u00edcitas, dificultad en la comunicaci\u00f3n funcional, etc.\u201d, sostiene.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, muchos de los entrevistados aseguran que su primera reacci\u00f3n es evitar las discusiones con la pareja. Sin embargo, esta estrategia termina siendo contraproducente, la tensi\u00f3n se acumula, y tarde o temprano deriva en un estallido de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Propuestas de intervenci\u00f3n: m\u00e1s all\u00e1 del castigo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El estudio no se limit\u00f3 a medir variables, tambi\u00e9n propuso caminos de acci\u00f3n. L\u00f3pez plantea un modelo de tres etapas de pr\u00e1cticas restaurativas. En la primera, aplicable en el penal, se trabaja con el agresor y su entorno cercano, y de manera separada con la v\u00edctima y su sistema primario.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cCuando ambos est\u00e1n de acuerdo en participar, se mencionan las normas a seguir para dar lugar al inicio de las mismas, previa coordinaci\u00f3n, preparaci\u00f3n, compromiso, consentimiento y log\u00edstica. Al concluir, se plasman acuerdos escritos, donde el objetivo es que todos ganen en bien de la restauraci\u00f3n de la relaci\u00f3n\u201d, explica la investigadora.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Este enfoque excluye a feminicidas o a quienes intentaron feminicidio, dado el nivel de riesgo y la necesidad de evaluaciones diferenciales tanto jur\u00eddicas como psicol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Impacto esperado: de la c\u00e1rcel a las pol\u00edticas p\u00fablicas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La violencia de g\u00e9nero en Bolivia sigue alcanzando cifras alarmantes, con altos \u00edndices de feminicidios cada a\u00f1o. En este contexto, L\u00f3pez espera que su investigaci\u00f3n marque un punto de partida:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEspero que sea un punto de inicio en adultos con sentencia y preventivos para reducir la violencia a trav\u00e9s de la escucha activa, donde prima el compromiso y responsabilidad -valores que se encontraron demasiado disminuidos-. Para seguir replic\u00e1ndose tanto al interior como en el postpenitenciario, con un seguimiento por etapa\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta apunta no solo a reducir la reincidencia, sino tambi\u00e9n a influir en el dise\u00f1o de pol\u00edticas p\u00fablicas. La investigaci\u00f3n sugiere que el abordaje de la violencia debe ir m\u00e1s all\u00e1 del castigo y considerar factores educativos, socioculturales y emocionales.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, lo que revela el estudio en Palmasola es una paradoja: hombres acusados de violencia que, en apariencia, controlan su ira, pero que en realidad la contienen hasta el l\u00edmite, con consecuencias destructivas para sus parejas y para s\u00ed mismos. Una violencia que no siempre brota de un arranque inmediato, sino de silencios prolongados, de carencias educativas, de patrones heredados y de la ausencia de herramientas emocionales.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de L\u00f3pez, el reto est\u00e1 en \u201ctransformar la contenci\u00f3n da\u00f1ina en manejo saludable de la ira e impulsar programas restaurativos que devuelvan la responsabilidad y el compromiso al centro de la convivencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un estudio en Palmasola descubre que los agresores controlan su ira hasta explotar, mostrando un peligroso patr\u00f3n de contenci\u00f3n emocional.<\/p>","protected":false},"author":53,"featured_media":708791,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[3076,53,1422,8800,11382,240,3750,242,9190],"class_list":["post-708789","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","tag-aprende-haciendo","tag-educacion","tag-innovacion-en-educacion","tag-investigacion-unifranz","tag-jornadas-de-investigacion","tag-psicologia","tag-reinsercion","tag-unifranz","tag-violencia-contra-la-mujer"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/708789","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/users\/53"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=708789"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/708789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":708794,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/708789\/revisions\/708794"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media\/708791"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=708789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=708789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/unifranz.edu.bo\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=708789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}