InfoVacs: Más vale enterados que internados | Unifranz

InfoVacs: Más vale enterados que internados

InfoVacs: Más vale enterados que internados

En la lucha contra el Covid-19 solo 16 % de los bolivianos ha completado el tratamiento de vacunación al 8 de agosto de 2021. Aún estamos lejos de lograr la ansiada inmunidad colectiva a nivel nacional. Es por ello que desde UNIFRANZ continuamos con la campaña de información y divulgación, InfoVacs: “Más vale enterados que internados”.

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La desinformación, malinterpretación de datos y limitado acceso a las vacunas han sido la constante desde el inicio de la vacunación a nivel mundial. Según el portal de la Universidad de Oxford Our World in Data”, 3 de cada 10 personas ha logrado vacunarse en el mundo, mientras en países como la isla de Malta, 9 de cada 10 isleños ya tiene completo el tratamiento de vacunación. De la misma manera otros países de América Latina como Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Argentina no han superado más del 25% de población completamente vacunada. En contraste, países como Canadá, Israel, España, Chile y Uruguay superan el 60% de población completamente vacunada, encontrándose cada vez más cerca de alcanzar la barrera del 80% de inmunidad colectiva que es el objetivo de la vacunación.

Bolivia aún está lejos de aproximarse a los números de Chile o Canadá, líderes en la vacunación continental, pese al repunte en las estadísticas gracias al impulso dado por la generación z. Desde la inclusión en el programa de vacunación a la población entre 18 y 29 años, el 1 de julio, los centros de vacunación en todo el país se llenaron de jóvenes con ansias de recibir el inmunizante y empezar a vivir la nueva presencialidad.

Aunque aún queda un largo camino por recorrer, desde UNIFRANZ continuamos con la campaña de desmitificación y divulgación científica, guiados por nuestros expertos en salud como Lucia Alvarado, Coordinadora Nacional de Investigación UNIFRANZ y Ph.D. en Biología Molecular y Celular del Instituto Oswaldo Cruz de Rio de Janeiro.

1. Vacunarte contra el Coronavirus puede manipular tu ADN

Este mito se ha asociado a las vacunas de RNA mensajero contra el COVID. La vacuna usa un fragmento de ARNm que sirve como manual para producir la proteína que está en la superficie del virus. Es así como el sistema inmune aprende a reconocer y generar defensas contra el COVID. Este ARNm es degradado una vez que da la instrucción y no entra en contacto con nuestro ADN, de esa manera no puede alterar nuestro código genético.

Las vacunas con ARNm al igual que cualquier otro tipo de vacuna, han sido probadas rigurosamente, como explicamos en nuestra anterior publicación. Desde el 2011 que este mismo tipo de vacunas también está siendo estudiado contra el cáncer. Por lo tanto, no es una tecnología nueva, y no es capaz de alterar el ADN al solo concentrarse en reconocer la superficie y forma del Coronavirus 19, e inducir a la generación de defensas en nuestro cuerpo.

2. Si te vacunas no podrás tener hijos

Todas las vacunas aplicadas en Bolivia han pasado por  previa aprobación de la Organización Mundial de Salud y Organización Panamericana de Salud cuyos estándares de calidad indican que tienen efectividad comprobada y son seguras para su uso.

Por ello no existe evidencia alguna que las vacunas aprobadas puedan interferir con la fertilidad. El objetivo de las vacunas es producir la proteína “spike” que recubre al coronavirus, generando “identikits” para que nuestro sistema inmune reconozca al virus y lo combata. La respuesta generada por el sistema inmunológico como resultado de la vacunación tampoco causa problemas con la capacidad de tener hijos.

3. La vacuna tiene muchos efectos secundarios

Ante la aplicación de cualquier vacuna existe la posibilidad de que se presenten efectos secundarios, que de acuerdo a su intensidad pueden ser leves o moderados. Los efectos adversos reportados para las vacunas contra COVID son principalmente leves como dolor en la región donde se aplicó la vacuna, fatiga o dolor de cabeza. Es importante destacar que estos efectos secundarios se presentan en un grupo pequeño y no en el total de quienes se vacunaron que incluyen miles de millones de personas. En la mayoría de los casos, los efectos adversos se resuelven pocos días después de la vacunación.

4. Mucha gente está enferma a días de haberse vacunado

La vacuna no causa enfermedad alguna porque el virus nunca entra activo al sistema inmune. Por otro lado, debemos destacar que la aplicación de las respectivas dosis de la vacuna, no garantiza el “no contagio”, pero sí, que en caso de hacerlo los síntomas sean mucho más leves. La vacuna demora cierto tiempo en hacer efecto, esto quiere decir que desde la aplicación son necesarios por lo menos 21 días para que el sistema inmunológico pueda generar las defensas necesarias.

Si el inmunizado se expone al virus en este periodo de tiempo, puede contagiarse. Por eso es importante que luego de haber recibido la vacuna se mantengan las medidas de bioseguridad.

5. Vacunarse hará que pronto termine la pandemia

Las vacunas sí harán que la pandemia termine, pero esto no sucederá pronto. Primero debemos esperar la inmunidad de la mayor cantidad de personas posibles, es decir que más del 80% de la población a nivel mundial sea vacunada. La inmunización es importante para lograr evitar que el virus se propague de persona a persona y continúe generando mutaciones.

Junto con las medidas de bioseguridad: el uso de barbijo, distanciamiento social y el constante lavado de manos, estar actualizado mediante las fuentes de información correctas pueden hacer que muy pronto consigamos nuestra nueva normalidad.

UNIFRANZ apunta mediante este tipo de actividades de divulgación, a fortalecer sus acciones de impacto social y comunitario al combatir la desinformación y hacer que la población en general esté más “informada que internada”. La receta que ayudará a combatir con mayor éxito al coronavirus es: prevención, vacunación e información.

Sobre Lucia Alvarado

Biología de profesión, actualmente es Coordinadora Nacional del Departamento de Investigación de UNIFRANZ. Cuenta con un doctorado en Biología Celular y Moléculas, dos post Doctorados en Salud y Diplomados en Salud Pública. Una de sus pasantías la realizó en el Departamento de Genética Humana en la Universidad de Chicago y su trabajo e investigaciones han sido publicadas en diversas revistas científicas.

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